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Decoración: el cine de Wes Anderson

Sus filmes son verdaderas joyas estéticas y fuente de inspiración para diferentes proyectos.

28 de junio de 2023 a las 04:25 p. m.
Decoración: el cine de Wes Anderson
Otro ejemplo de combinación precisa de tonos, simetría y proporciones justas.

No todo es movimiento de cámara, actuación y fotografía: también hay decoración. La estética es fundamental en una puesta en escena con sentido, y hay directores que son verdaderos maestros, con un talento especial para el manejo de los colores y las formas. Wes Anderson es uno de ellos.

El director de Gran hotel Budapest y Los Excéntricos Tenembaun, entre otras películas, entrega verdaderas lecciones a la hora de crear cada uno de los escenarios en los que transcurren sus obras cinematográficas.

En detalle

El cuidado del color en Viaje a Darjeeling.
El cuidado del color en Viaje a Darjeeling. (La Voz)

Para la especialista Mónica Heras Berigüete, hay tres claves para entender a Anderson en sus lecciones de decoración: “Un impecable manejo de la paleta cromática, un don innato para las proporciones y la simetría, y una estética bañada de nostalgia. Con esto, Anderson se ha convertido en un referente en términos de decoración, más allá de si sus películas te gustan o no”.

Algo que identifica al director es el uso de la paleta cromática. Los que ven sus películas la relacionan con los colores pastel y, aunque hay mucho de cierto en eso, Anderson también incursionó incluso en los grises, los marrones y el negro, detalles que se advierten la película Isla de perros.

Para apreciar su trabajo con el color, podés visitar el sitio Tumblr Wes Anderson Palettes, donde se ve el engranaje que hace, no sólo en cada filme sino con cada escena.

Desde los rosas de la apetecible pastelería de El Gran hotel Budapest, los amarillos y el verde olivo en Un Reino bajo la luna, los ocres de Fantástico Sr Fox, el color mostaza que tiñe a Gwyneth Paltrow en Los excéntricos Tenembaun, o esos verdes, azules y amarillos que se ven durante el Viaje a Darjeeling.

Lo que provoca a través del color es pura sinestesia, esa reacción de nuestros sentidos por medio de la cual evocamos emociones sin la necesidad de palabras. Y eso es puro arte”

sostiene Mónica Heras Berigüete.

Elogio de la simetría

Elogio de la simetría y color en El Gran Hotel Budapest.
Elogio de la simetría y color en El Gran Hotel Budapest. (La Voz)

Otro de los sellos representativos del director es la geometría. No se trata de que sus escenarios sean pares, que todo sea como un espejo idéntico, bucólico y cuadrado. Por el contrario, recrea lugares ordenados y perfectos que tienen cabida dentro de una historia.

Sus sets son como pequeñas postales que, a su vez, están llenas de detalles. Cada mesa, cada biblioteca, cada pared es una estampa en sí misma”,

afirma la experta.

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Nostalgia por lo retro

Aire retro inconfundible.
Aire retro inconfundible. (La Voz)

La nostalgia es el tercer elemento presente en la estética de Wes Anderson. “Todo está bañado de un aire retro, aunque con un toque de modernidad por ahí escondido. Busca piezas clásicas, antigüedades, objetos que evoquen viajes, papeles pintados, pero todo con un sentido. Por muy recargada que parezca una decoración, nunca habrá nada que no cumpla un cometido”.

En casa

Si se observan con detenimiento las escenas de sus filmes, siempre hacen un aporte a la decoración que también puede llevarse a las viviendas particulares, no en una extrapolación directa sino en detalles brindados por ejemplo, en una paleta de colores pastel y vinculándola con el contexto de tu casa; o bien, un toque vintage en algún mueble, con las lámparas o incluso con los textiles.

Finalmente, las proporciones, el orden y la simetría son aspectos que podés tomar como guía: dos mesitas auxiliares en el salón, con una estantería de lado a lado de fondo, como un toque distintivo, serían un fiel ejemplo.

La paleta de Wes Anderson según sus filmes.
La paleta de Wes Anderson según sus filmes. (La Voz)