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Cómo cambiarán nuestros hogares con 5G

En su evento anual, Qualcomm detalló su visión sobre el mundo que viene a partir del despliegue de redes 5G. Describimos en esta nota qué significa esta nueva tecnología y qué evolución representa para nuestra vida cotidiana.

15 de diciembre de 2018 a las 02:58 p. m.
Eduardo Aguirre
Cómo cambiarán nuestros hogares con 5G

En ámbitos tecnológicos hay coincidencia en que la industria está a las puertas de un salto histórico que representará una evolución sin precedentes. En 1999 se presentaron las redes y los dispositivos 3G, lo que significó la popularización de la internet móvil. Pasada una década, en 2009 se lanzó 4G al mercado, y así llegó la banda ancha móvil a nuestros dispositivos.

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Para respetar los ciclos, el año próximo será el que marque el despliegue definitivo de las redes 5G. Así quedó claro en el evento anual de Qualcomm, el Snapdragon Summit, conferencia en la cual la firma que lidera el mercado de procesadores para móviles mostró que el ecosistema tecnológico está listo para la irrupción del 5G.

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Así lo indica la presentación de la plataforma (procesador + software) Snapdragon 855, que estará presente en los smartphones premium que se lanzarán en 2019 y que, además de incrementar su desempeño, les posibilitará conectarse a las redes de quinta generación cuya activación comenzará el próximo año en Estados Unidos, en Europa, en China, en Japón y en Corea. En Latinoamérica tendremos que esperar hasta 2020.

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Sin embargo, la verdadera revolución del 5G no estará relacionada con los celulares (si bien se verán notablemente potenciados en su desempeño). Durante el evento de Qualcomm, los disertantes remarcaron que las nuevas redes se caracterizan por tres elementos:

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  • Alcanzar velocidades de transferencia de 1 Gbps (1.000 megas).
  • Mínima latencia (tiempo de respuesta de la red) de entre uno y cuatro milisegundos.
  • Capacidad de conexión de hasta un millón de dispositivos por kilómetro cuadrado (frente a los 10 mil de las redes actuales). La baja latencia permitirá que las redes se ocupen de la transferencia de datos de misión crítica, como podría ser la comunicación entre dos coches autónomos al llegar a una intersección. Es el notable incremento en la capacidad de conexión de dispositivos lo que transformará nuestros hogares en viviendas 100 por ciento conectadas: "El impacto positivo que tendrá 5G en la economía global equivale al PIB de India", señaló, en diálogo con Tendencias, el chileno Ignacio Contreras, director de marketing de producto 5G de Qualcomm.
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La casa 5G

Luego de su llegada a los dispositivos móviles, el 5G se extenderá a otras áreas como la industria, el transporte, la medicina y el hogar digital, en lo que será la era del IoT móvil (internet de las cosas), es decir, todo conectado y con control centralizado entre la pantalla del smartphone y los asistentes por voz (Alexa, Assistant, Siri, Cortana, Bixby). La repetida promesa del hogar inteligente será realidad merced a la masificación del uso de sensores, cuyos costos disminuirán drásticamente.

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En este punto veremos un cambio significativo en nuestras viviendas, comenzando por su conectividad. Ya no habrá diferenciación entre banda ancha móvil y domiciliaria; cada hogar contará con una antena exterior que se vinculará con la celda 5G más cercana (quizá instalada en un poste de alumbrado público), y en el interior se conectará a un módem que distribuirá la señal en los diversos espacios.

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Contar con banda ancha de hasta 1 Gbps permitirá, por caso, acceder desde el hogar a contenidos de entretenimiento inmersivo (streaming en 360° de shows musicales o juegos en línea con resolución hasta 8K). Las comunicaciones en la casa evolucionarán drásticamente: de las videollamadas saltaremos a la telepresencia, imágenes holográficas que hoy se utilizan en el espectáculo para "revivir" figuras como Michael Jackson y formarán parte de las comunicaciones cotidianas.

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Los electrodomésticos conformarán un ecosistema que se controlará desde la pantalla del móvil o usando comandos de voz, que serán personalizados gracias a la capacidad del sistema de identificar a los habitantes del hogar. Ningún mueble se comprará sin antes probar cómo quedaría, ubicándolo virtualmente en el espacio de la casa mediante realidad aumentada. Las teleconsultas médicas serán moneda corriente, gracias a la masificación de sensores conectados a la red, y los usuarios podrán acceder minuto a minuto a conocer el consumo de su vivienda en materia de servicios (energía, agua, gas).

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Finalmente, en pocos años dejaremos de hablar de la internet de las cosas, ya que prácticamente dejarán de existir las cosas que no estén conectadas.

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