Proyecto Ara: ¿utopía o realidad posible?
Para armar. El Proyecto Ara es una iniciativa que hoy lleva adelante Motorola, en sociedad con Phonebloks. A días de conocerse el primer prototipo, participamos de la experiencia para saber en qué etapa del desarrollo se encuentra.
El verdadero creador del concepto de teléfonos modulares es el diseñador holandés Dave Hakkens, quien en 2013 presentó al mundo su idea bajo el título de “Phoneblocks” y apeló al sistema de financiamiento colectivo para intentar hacerlo realidad.
Sucedió luego de que Motorola, adquirida por Google (dato: acaba de venderla a Lenovo), se interesó en la idea de Hakkens, y pensó que sería posible generar en el mundo del hardware algo similar a lo que significó Android para el del software. Esto es, cientos de fabricantes generando componentes en formato de módulos que puedan convivir en un mismo teléfono con los creados por otros desarrolladores. Así, podríamos tener miles de alternativas de procesadores y chips gráficos, cámaras, sensores, baterías, dispositivos de almacenamiento o conectividad que permitirían a cada usuario contar con el smartphone que se adapta precisamente a sus necesidades y preferencias. Esta es la esperanza detrás del Proyecto Ara.
Smartphones temáticos
Si prosperase esta propuesta, además de la personalización extrema, sería posible contar facilmente con teléfonos temáticos, es decir, smartphones con capacidades específicas para determinadas actividades. Un entusiasta de la fotografía seguramente estaría dispuesto a invertir más en el módulo correspondiente a la cámara, así como quien necesita de un control exhaustivo de su salud podría sumar sensores que mantengan informado a su médico instantáneamente. Del mismo modo, quien practica running, ciclismo o montañismo, desearía que su teléfono sea realmente potente en capacidades de geoposicionamiento y medición de distancia, conjugando información sobre sus variables físicas.
La marcha de Ara
La pregunta inicial en el sitio del Proyecto Ara suena realmente ambiciosa: “¿Cómo podemos llevar los beneficios de un ecosistema de hardware abierto a 6 mil millones de personas?”
Como premisa fundamental, los responsables de la idea comprendieron que la respuesta no habría de surgir entre las paredes de un laboratorio, sino de los millones de usuarios que día a día convivimos con la tecnología de los teléfonos inteligentes y que los hemos adoptado como el eje de nuestra interacción con el mundo.
Así fue que salieron a buscar usuarios (simplemente, personas) de todo el planeta que voluntariamente acepten compartir toda la información sobre sus actividades diarias; su formación; su familia; su modo de vida; las herramientas que utilizan; sus entretenimientos, gustos y placeres; y fundamentalmente, cómo interviene en todo ello su teléfono.
El método Dscout
El método escogido para recoger semejante caudal de información fue la app Dscout, que justamente ha sido creada para que los consumidores compartan sus experiencias y sus ideas con las empresas y organizaciones, de modo que estas mejoren sus procesos, productos y servicios. A cambio de la participación voluntaria, Dscout ofrece distintos tipos de recompensas, desde monetarias hasta otras más “simbólicas”.
Aplicada al Proyecto Ara, Dscout permite ser utilizada desde teléfonos con Android, iPhone o desde su sitio web. Una vez instalada, esta app nos asigna a los usuarios diferentes misiones, cuyo objetivo es brindar toda la información que pueda resultar útil al proyecto. Esta se comparte bajo la denominación de “fragmentos”, puesto que no son ni más ni menos que pequeñas porciones de nuestra vida.
Las respuestas
Próximo a dar a conocer el primer prototipo del Proyecto Ara y previo a lanzar la cuarta misión para quienes participamos mediante Dscout, el director creativo de la iniciativa, Daniel Makoski, compartió con la comunidad algunos datos y las respuestas más representativas obtenidas:
Dentro de las primeras 24 horas luego de anunciar la propuesta a fines de octubre, más de 40 mil voluntarios se han inscripto para participar en el Proyecto Ara Scout Research.
- Casi 3 meses después, todavía se reciben docenas de inscripciones cada día.
- La Misión 1 tuvo 18.097 exploradores que han presentado 41.567 fragmentos.
- Los "Scouts" provienen de al menos 111 países, contando los que han manifestado su lugar de residencia ("Sospecho que tenemos más cerca de 200 países representados", aclara Daniel).
- Más del 25 por ciento utiliza dispositivos de Apple; el resto, según se desprende de este dato, utiliza dispositivos Android.
Voluntarios de todas las edades
Motorola desarrolló una primera experiencia de diseño compartido con sus usuarios, mediante el sitio Moto Maker que se habilitó en 2013 en Estados Unidos. A través de él, cada persona que pensara adquirir un Moto X podía modificarle algunas características, como la cámara, el espacio de almacenamiento, el cobertor trasero y accesorios como parlantes o auriculares.
Recientemente, el CEO de Motorola, Denis Woodside, destacó que ambos proyectos están muy conectados, por lo cual es más que probable que pronto confluyan en un solo.
Finalmente, hay que subrayar que, hasta el momento, están participando del Proyecto Ara voluntarios de un rango etario entre 13 y 73 años. Se destacan especialmente aquellos que rondan los 20 años y los adolescentes; sin embargo, los mayores de 70 que se han involucrado se muestran tan entusiasmados como los más jóvenes.
Emociones desatadas
El director creativo de la iniciativa, Daniel Makoski, puntualizó las impresiones que más recurrentemente manifiestan los voluntarios de Proyecto Ara en las siguientes frases:
- "Cada teléfono será único en su clase".
- "Nos abre un sinfín de posibilidades".
- "Pone a la innovación por encima de la rentabilidad".
- "Una experiencia inspirada en el usuario".
- "El teléfono para siempre".
- "Tendremos segundas oportunidades".
- "Seremos una comunidad abierta".
- "Una marca que crezca con nosotros".
- "Complejidad en la simplicidad".
- "Será tan único como yo".
Las dudas
Sin un horizonte claro respecto a la viabilidad final del proyecto, las dudas que despierta son múltiples y los voluntarios de Ara las han sintetizado sabiamente en las siguientes preguntas:
- "Las piezas se rompen con facilidad, ¿qué sucede si se caen?"
- "¿Es fácil quitar los módulos y encajar los nuevos?"
- "¿Habrá suficiente espacio para todos los módulos que quiero?"
- "¿Esto no lo hará sentir más voluminoso que el teléfono estándar? ¿Va a quedar bien?"
- "¿Hay una manera de bloquear las partes para que no se suelten con el movimiento al caminar?"
- "¿Tendré que actualizar la placa principal a los pocos años?"
- "¿Mi teléfono será resistente al agua, a pesar de su diseño modular?"
Son preguntas que, seguramente, el primer prototipo develado comenzará a responder.
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