Una relación conflictiva
Libro: Años de rabia. El periodismo, los medios y las batallas del kirchnerismo (Ediciones B, 2013). Por Eduardo Blaustein.
Mucho se ha discutido sobre la conflictiva relación del kirchnerismo con los medios de comunicación. Esquemáticamente planteadas, las posiciones antagónicas señalan que (1) el kirchnerismo busca silenciar las voces críticas e independientes y (2) que los medios ejercen su poder para poner a la población en contra del kirchnerismo. ¿Qué pasaría con esta discusión si se demostrara que algo parecido ocurrió durante todos los anteriores gobiernos democráticos, con sus más y sus menos, y que, además, en su estado actual, esta polémica permite pensar que los dos sectores en pugna tienden a ver sólo algunos de los tópicos que hacen a la cuestión de fondo y no su totalidad?Ese es el doble objetivo con el que Eduardo Blaustein ha escrito Años de rabia . El periodismo, los medios y las batallas del kirchnerismo (Ediciones B, 2013), un inteligente, profundo y muy bien documentado ensayo que se anima a criticar al kirchnerismo (aun cuando declare su simpatía) y a los medios con argumentos de peso, no con clichés y frases hechas.Blaustein demuestra, entonces, que se puede obviar el antagonismo y criticarlo. Un ejemplo: "Hay demasiado grito en los medios, en la política y en la calle, y hay una frecuente sensación personal y social de agobio, de zozobra, de agotamiento o de desasosiego ante la polarización extrema que vivimos (…). Discutimos desde campos políticos, culturales y mediáticos dados a la cerrazón, lo que a menudo incluye al kirchnerismo y, con un nivel de pobreza discursiva desolador, a los espacios de la oposición política".Otro: "Aunque más no sea por habilidad, ni el sistema Clarín como totalidad, ni canal 13 o TN, ni unos cuantos de sus periodistas, se corresponden con la reducción que practica la caricatura kirchnerista".Y uno más: "Los medios establecen en muy buena medida el orden del día de los asuntos que discutimos (…). No sólo seleccionan lo que debemos discutir y desechan lo que no debería preocuparnos, sino que nos indican cómo pensar aquello que proponen".Blaustein no elude ningún tema, reflexiona sobre todos ellos, y en cada caso es frontal e ilumina zonas del debate que hasta aquí han permanecido a oscuras. Por ejemplo, si un gobierno, cuando fija su política de comunicación, hace política, un medio cualquiera, cuando fija su política de comunicación, ¿no hace lo mismo?Y en cuanto al otro actor de la polémica, ¿no estaría el kirchnerismo perdiendo, a pesar de todo, la batalla cultural y comunicacional por actuar con las mismas armas de los que dice combatir? Porque, en realidad, "el periodismo kirchnerista no termina de satisfacer algunas de las metas que en principio se propone cuando impugna la comunicación dominante"; y encima, su sistema de medios demuestra que ha caído en el peronismo más clásico y conservador: una conducción verticalista y centralizada con dos "alas", una a la izquierda y otra a la derecha (representadas, digamos, por C5N y Página 12).De la misma manera que pasaron Alfonsín y Menem, el kirchnerismo pasará. Pero la rabia no se acaba cuando se muere el perro. Así que algún día habrá que abordar la cuestión en serio y hablar del poder del periodismo y del periodismo del poder.
*Especial

