Trineo blindado
Si bien es sólo un rumor, Papá Noel estaría pidiendo garantías para ingresar al país, concretamente porque teme entrar a alguna provincia argentina en pleno paro policial.
La Navidad viene con contratiempos. Si bien es sólo un rumor, Papá Noel estaría pidiendo garantías para ingresar al país, concretamente porque teme entrar a alguna provincia argentina en pleno paro policial y quedar así con sus renos y su trineo cargado de juguetes en medio de una zona liberada, con todo lo incómodo que puede resultar esa situación por estos días en la Argentina. "Por las características de mi actividad, tengo que circular de noche, y realmente temo por mi seguridad y la de mis renos", habría afirmado en su círculo íntimo de duendes el célebre personaje navideño, luego de observar las imágenes que el país está regalando al mundo por estos días.La versión fue recibida con preocupación en la Casa Rosada, por las consecuencias negativas que acarrearía para la imagen de Argentina en el exterior que un personaje de fama mundial se niegue a ingresar al país aduciendo cuestiones de seguridad."¿Cómo puede ser que venga Usain Bolt a correr con un tren a Buenos Aires, y Papá Noel empiece a recular porque vio unas corridas?", se quejó José Custodia, funcionario del Ministerio de Seguridad.La postura de la celebridad navideña generó, de esta forma, un profundo e inesperado debate en el seno del Gobierno, entre los partidarios de otorgarle todas las garantías durante su rápido paso por el país, y los que consideran que si no quiere venir que no venga. "Siempre le está buscando el pelo al huevo cuando tiene que venir al país: que los semáforos no funcionan, que le van a faenar los renos, que lo van a ajustar los piratas del asfalto, que los motochorros, que se desmorona el camino del Cuadrado, que lo demoran en la Aduana... Ahora se asusta por una situación que ya está controlada. Si no quiere venir, que no venga", fue la postura de La Cámpora. Sin embargo, desde los sectores moderados consideraron que el no ingreso de Papá Noel al país constituiría un antecedente peligroso, sobre todo porque en enero tienen que llegar los Reyes Magos y puede haber efecto contagio. "¡Se contagian las paperas!", protestó un funcionario cristinista de paladar negro, "los Reyes Magos vienen de Medio Oriente; están recurtidos en quilombos. Para ellos, los saqueos de acá son poco más que un ring -raje", agregó."¡Muchachos, paremos esto!", demandó el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, al ver que la cosa se desmadraba. "Si no queremos movilizaciones de niños encolerizados en Plaza de Mayo pidiendo la cabeza de Berni y clavando sus cartas en la puerta de la Rosada, como alguna vez hizo Lutero. Va a ser mejor que nos movamos rápido y persuadamos a Santa de que entre al país. Tenemos que abrir un canal de diálogo urgente con los duendes que lo rodean", recomendó en tono conciliador.De inmediato, Capitanich se comunicó con el gnomo encargado de las relaciones públicas de Papá Noel para informarle que apenas pise la Argentina será declarado visitante ilustre, recibirá la Orden del Libertador, se le regalará una camiseta de Messi y se le asignará una guardia de Gendarmería permanente mientras se desplace por suelo nacional.El duende se mostró satisfecho con la oferta, pero exigió que la Gendarmería no lo deje en banda a Santa Claus en plena madrugada, como le ocurrió al vicegobernador del Chaco. En ese sentido, el propio secretario de Seguridad, Sergio Berni, le explicó a su interlocutor del mundo mágico que se quede tranquilo, que para el Gobierno argentino Santa Claus es decididamente más importante que el vicegobernador del Chaco. Inmediatamente se le dieron detalles del dispositivo de seguridad previsto (bautizado como "Operación Juguete"), y que incluye la colocación de 15 tiradores de elite en el trineo, armados con fusiles de precisión, a quienes se sumarían los tres servidores de un cañón Oto Melara de 127 milímetros que será montado en la parte de atrás del vehículo para proteger la retaguardia. La intención de la Secretaría de Seguridad es convertir al transporte en el "primer trineo volador artillado", al que también le agregarían planchas de blindaje a los costados.Visiblemente impresionado, el duende se comprometió a llevar su propuesta a Papá Noel. "No sabemos si funcionará para repartir regalos, pero en una de esas le puede interesar al Pentágono y le vendemos la idea", especuló un funcionario mientras guardaba celosamente el diseño.

