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Te extrañamos mucho, Caetano

Aunque el mundo sigue, los gobiernos continúan tomando decisiones y a veces profundizando medidas que golpean a buena franja de la población, el planeta parece detenerse cuando comienza una Copa del Mundo.

15 de junio de 2014 a las 04:57 p. m.
Te extrañamos mucho, Caetano

Aunque el mundo sigue, los gobiernos continúan tomando decisiones y a veces profundizando medidas que golpean a buena franja de la población, el planeta parece detenerse cuando comienza una Copa del Mundo. La fiesta brasileña empezó el jueves a la siesta, con la ceremonia de apertura. Sin embargo, no fue una fiesta brasileña, sino más bien una coreografía armada como para turistas. Una serie de bailes y canciones del tipo de las que se ven y escuchan en restaurantes internacionales.Los protagonistas del espectáculo fueron una estadounidense de origen latino, Jennifer López, otro norteamericano que desciende de latinoamericanos, el rapero Pitbull (su nombre real es Armando Pérez, como el presidente de Belgrano) y, por fin, una local, Claudia Leitte.Recién sobre el final la gente se entusiasmó y la cantante brasileña ensayó unos pasitos de la tradicional samba, el ritmo que distingue a Brasil en todo el mundo.Tuvo gusto a poco o, mejor, prácticamente a nada. La razón es muy simple: Brasil tiene una riqueza musical extraordinaria. Cantantes geniales y cuerpos de baile soberbios. "Que metan 500 tipos y tipas de las escolas do samba y que hagan lo que saben", propuso @mrenzu desde la red social Twitter. Razón no le faltaba. Podría pensarse en una escola cualquiera y en Olodum, los chicos que con sus tambores hicieron flamear la bandera del querido país vecino en todo el mundo. O los artistas que animan el carnaval de Bahía. Y no hemos mencionado a los pesos pesados: Caetano Veloso, Chico Buarque y María Bethania, por citar sólo a tres estrellas que no necesitan carta de presentación. Cualquiera de ellos habría puesto la cuota de pasión que se esperaba.Brasil es mucho más que lo que vimos el jueves. Es un país grande, fabuloso, pese a los problemas, los reclamos y las protestas sociales contra el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff que, a su modo, también conmueven al mundo.La Fifa impuso un libreto y una obrita pequeña, facilonga y colorida pero que no tiene nada que ver con las raíces del país en el que se disputa la Copa del Mundo 2014.Fue una pena la ceremonia del jueves pasado. Como saldo, quedó una mueca de ligero disgusto en muchos de los televidentes. Al menos eso se desprende de las reacciones en los medios de comunicación y en las redes sociales.No pasó inadvertida esta fiesta que estuvo muy por debajo de las expectativas, a pesar de que los organizadores habían anunciado un acto "sencillo".Sin embargo, no hace falta ser "complejo" para presentar un espectáculo profundo y que proyecte las raíces del país anfitrión.Vimos otra cosa. Un espectáculo for export , bastante prolijo y colorido, pero chiquito, sin pretensiones de trascendencia, que nada tiene que ver con la alegría brasileña.