“Se hace poco en perspectiva social”
Cuando uno dice que los laboratorios o la industria deben ir contra las enfermedades crónicas o contra las enfermedades de la pobreza hay que ver de qué está hablando. Juan Carlos Tealdi.
Cuando uno dice que los laboratorios o la industria deben ir contra las enfermedades crónicas o contra las enfermedades de la pobreza hay que ver de qué está hablando.
Hay que distinguir los niveles de producción de medicamentos. Por un lado, está el desarrollo de fármacos, que es realizado por la industria internacional, por la gran cantidad de dinero que demanda. Cada investigación requiere entre 800 y mil millones de dólares y pocos países o empresas cuentan con semejante capital financiero. Los nuevos medicamentos tienen un periodo de vencimiento de las patentes después del cual cualquier establecimiento puede fabricarlo y ahí aparecen los genéricos; por ejemplo, la amoxicilina. No es tan sencillo fabricar una buena amoxicilina, porque no sólo hay que tener dinero, sino también capacidad instalada. Algunos países lo hacen, por ejemplo, la India.
El tercer nivel es el más sencillo y es donde participan los laboratorios argentinos, que compran afuera el medicamento, la droga, y lo envasan o dan forma; se lo transforma en una cápsula, una intravenosa o intramuscular.
Sobre la discusión o el debate de la producción de nuevos medicamentos, los grandes laboratorios introducen una enorme distorsión en el acceso de las personas como medida social, o se induce el consumo de determinados medicamentos.
Desde la industria se hace poco en perspectiva social o sanitaria, o desde la necesidad de la mayor parte de la población. Casi al contrario, se buscan los sectores de población de alto consumo para obtener rentabilidad.
Además, se promueven determinados estados de salud para convertirlos en enfermedad. Si yo bajo unos miligramos los niveles de colesterol que considero de riesgo, imagínese la cantidad de medicamentos contra el colesterol que puedo vender en el mundo. Si considero a la menopausia como una enfermedad, piense en la cantidad de mujeres en el climaterio que hay en el mundo.
Se introducen nuevos cuadros, el mayor negocio está en transformar a la población sana en consumidora de medicamentos.
En todos los países se siguen haciendo pruebas en poblaciones vulnerables. Los ensayos clínicos de medicamentos patrocinados por la industria internacional tomaron un ritmo acelerado. El ámbito de la inversión privada necesita un rápido retorno de la inversión y las investigaciones tienen que hacerse de manera muy rápida, por eso muchas veces las personas participan en los estudios bajo el supuesto de que están recibiendo un tratamiento.
*Director del Programa de Bioética del Hospital de Clínicas de La Universidad Nacional de Buenos Aires.

