Ricardo Rigonatto
Este docente creó una cooperativa para que exalumnos de la escuela urbano marginal que dirige tengan una salida laboral al terminar sus estudios. Fue la primera cooperativa surgida de un establecimiento educativo.
Pese a las numerosas trabas estatales, Ricardo Rigonatto logró, tiempo atrás, generar la primera cooperativa nacida de una escuela para producir y vender plantas, frutas y verduras. Trabaja la tierra junto con aquellos chicos (alumnos y exalumnos) que necesitan encontrar una oportunidad para su futuro.
Como director de una escuela urbano-marginal sabe de necesidades y esperanzas. Sueña con que los exalumnos encuentren un futuro en la producción de carbón, plantas, frutas y verduras. “Todo aquello que signifique trabajar con las manos los motiva”, supo decirnos tiempo atrás. También nos explicó que la técnica de la huerta funciona muy bien con los más chicos, ya que los libera de la tensión y la violencia propias del sector en el cual viven muchos de ellos.
Cuando explica la situación en la que está inmersa la escuela, Ricardo dice que “hay chicos de clase media, pero hay muchos que viven en asentamientos”. Y agrega que “el trabajo con la huerta es una forma de generar aprendizajes para que ellos puedan construir otro tipo de conocimientos. La idea es aprovechar el potencial que tienen estos chicos para el trabajo manual”.
Mientras espera soluciones de fondo, no se queda sólo con el trabajo en el aula, sino que brinda a través de la cooperativa una salida laboral a exalumnos que no tienen ocupación cuando terminaron el colegio. Desde esa organización, planean hace tiempo levantar un horno que se les derrumbó varias veces, para poder hacer carbón y artesanías en cerámicas. Además, piden hace más de un año que la Municipalidad les habilite un terreno para procesar las ramas y envasar el carbón. “Sueño con que la solidaridad sea como un efecto dominó y con que las escuelas estén abiertas sábados y domingos para que la gente las utilice como club o como biblioteca popular”, nos dijo esa vez.
Pasa el tiempo y Ricardo insiste en seguir con su proyecto, aunque los resultados demoren en hacerse ver.

