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Recuerdos de un preso político

En 2922 días. Memorias de un preso de la dictadura (Sudamericana, 2014). El libro de Eduardo Jozami, a casi 40 años de su detención. 

08 de julio de 2014 a las 12:01 a. m.
Rogelio Demarchi (especial)
Recuerdos de un preso político

Si un preso común difícilmente olvida lo que vivió en la cárcel, un preso político puede recordar todo lo que padeció durante su detención. Como su recuerdo suele articular muchas cosas, su testimonio es una importante vía de acceso a un pasado tumultuoso, ya que no pueden haber sido armónicos y pacíficos aquellos tiempos en que algunas personas fueron encarceladas por sus actividades políticas. En Argentina, eso ocurrió entre fines de los '60 y principios de los '70. En 2922 días. Memorias de un preso de la dictadura (Sudamericana, 2014), Eduardo Jozami, a casi 40 años del momento de su detención (septiembre de 1975), escribe su experiencia. "Tardé mucho en decidirme a poner sobre el papel algún recuerdo, pero desde el primer día de cárcel supe que este texto iba a ser escrito". Siempre, en estos casos, hay una especie de doble determinación, porque una cosa es saber que uno debe escribir, que está obligado a hacerlo para dar testimonio de su lucha y de las humillaciones que tuvo que soportar en nombre de ciertos valores; y otra cosa es, mucho después, recuperada la libertad, y como en este caso, con la derrota política sobre sus espaldas (y la de su sector político), encontrar la oportunidad para escribir y dar con el tono apropiado para el relato (crítico, pero no distante; reflexivo, pero no justificatorio; personal e íntimo, pero no egocéntrico).Así, de a poco, Jozami va dando cuenta de su posicionamiento político de entonces y lo que eso tenía de cosmovisión, ya que significaba una forma de ver y de entender el mundo, no sólo para él sino para un sector importante de su generación: su ingreso a Montoneros se produjo por una decisión grupal, "cuando llegamos a la conclusión de que sólo desde el peronismo revolucionario podía construirse una fuerza con verdadera adhesión popular". La opción por el peronismo "implicaba la prioridad de lo político y del trabajo de masas", donde "una mayor influencia del pensamiento de izquierda me parecía entonces un dato positivo para posibilitar una discusión más racional y afirmar la primacía de lo político"; en consecuencia, la lucha armada es vista "como un mal necesario", y la deriva de Montoneros hacia el militarismo se convierte en un callejón sin salida; pero no por eso hay que ocultar que la supuesta luna de miel de Jozami "había sido, en realidad, un viaje a Cuba de preparación para la guerrilla".¿Qué de todo eso se puede revisar mientras uno está detenido y es trasladado de una cárcel a otra a lo largo del país, sufre periódicas golpizas, descubre que hay compañeros que eligen colaborar con los carceleros, tiene que aprender a escribir su cartas en clave porque serán abiertas por las autoridades, cae el gobierno democrático y se instala la dictadura, se toma conciencia del nivel que alcanza la derrota política (y militar) de las "orgas", se descubren de a poco los nexos entre el sistema penitenciario y los centros clandestinos de detención, y se aprende que los presos legales también pueden perder la vida gracias a la "ley de fuga"? Jozami busca ser un ejemplo de cómo se puede pensar y actuar cuando las "condiciones objetivas" están absolutamente en contra.