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Polémica en el bronce

En la política nacional, el arte de la persuasión esta cada vez más sofisticado.

18 de octubre de 2015 a las 12:01 a. m.
Polémica en el bronce

En el último tramo de las elecciones pre­sidenciales se complica saber quién es quién desde el punto de vista ideológico y/o partidario, debido a factores que de­sorientan al electorado. Nos referimos a traspasos de bando, impredecibles maniobras tácticas de los candidatos y hasta operaciones de camuflaje. "Menos mal que faltan pocos días para las elecciones, porque si esto duraba dos meses más, Macri iba a terminar afiliado a las 62 Organizaciones, Scioli denunciando a Cristina por algún hotel fantasma en el sur, Massa haciendo campaña por Aníbal Fernández y los intendentes radicales de Córdoba pidiéndole la brújula al capitán Sparrow para ver por dónde agarran", exageró un analista local. El que sorprendió de entrada fue Macri al armar un acto (con inauguración de estatua incluida), para recordar el 120° aniversario del natalicio de Juan Domingo Perón. La ceremonia contó con la presencia de personalidades notoriamente peronistas como Hugo Moyano, Eduardo Duhalde y Gerónimo "Momo" Venegas, y recibió todo tipo de comentarios adversos y algunos a favor, incluidos los que aseguran que la estatua se parece a cualquier vecino menos a Perón. Tales apreciaciones llevaron al escultor a defender su obra, mientras algunos rumores indicaban que en realidad, la falta de fidelidad de la obra con el representado, fue algo premeditado. "La intención es calmar las aguas entre los seguidores de Macri que no pueden ver al peronismo ni en figuritas. Cuando algunos vienen y reclaman, Macri simplemente dice 'yo no inauguré ninguna estatua de Perón, ¿o acaso me van a decir que ese que está ahí es Perón'? Entonces, los protestones miran la estatua, dicen que tiene razón, se encogen de hombros y se van más tranquilos", afirmó un miembro del equipo del asesor Durán Barba. Colón, Colón, qué grande sos Uno de los que protestó y en grande contra la estatuaria macrista fue el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que ya se había cruzado muy fuerte con el jefe de Gobierno porteño por otra estatua: la escultura de Cristóbal Colón (*). En su habitual diálogo matutino con la prensa y después de dar el pronóstico del clima y el horóscopo del día, Fernández entró impiadoso y sin filtro en la crítica esencialmente artística: "Si Perón estuviera vivo y viera 'eso' (se refería a la estatua) a través de la ventana de su oficina, se agarraría la cabeza ante semejante mama­rracho".Al considerar sus definiciones, algunos analistas tomaron distancia de la dureza de sus conceptos y, en cambio, pusieron el acento sobre el peligro que implica ese hábito nacional de invocar la resurrección de Perón. Y se basaron en dos razones: las consecuencias impredecibles que traería, y que en política todo es posible. "Ojo con jugar con eso de que 'si Perón estuviera vivo', sobre todo desde el oficialismo, porque si semejante circunstancia ocurriera la Casa Rosada quedaría semivacía en media hora", observaron.En otro punto de sus críticas, Fernández acusó a Macri de "travestismo político", lo que generó la duda en la opinión pública acerca de si el candidato del PRO deberá participar de la próxima marcha del orgullo gay en Buenos Aires, colgado de alguna carroza de travestis. La duda no es ­menor, ya que su nombre encabeza la lista ya ­confeccionada de abucheados en la 21° marcha, ­seguido por el Consejo Superior de Educación ­Católica, De la Sota, Urtubey y Alperovich (en ese orden).En Córdoba, dirigentes e intendentes radicales no cesan de pasarse a las filas sciolistas, a pesar de las amenazas de sanciones partidarias. "Tendríamos que introducir la sharia en la Carta Orgánica para meter un poco más de miedo", afirmó un veterano militante boina blanca. Algunos de los saltarines aseguran que al no tener candidato partidario propio a la presidencia se sienten liberados de cualquier compromiso con Macri, y otros afirman haber escuchado una voz lejana que decía "a los botes"."Yo me pasé al equipo de Scioli porque si de última me va mal, me van a quedar un par de remeras naranjas y puedo rebuscármelas cui­dando autos en Córdoba", se sinceró un inquieto referente radical de un pueblo cercano a la capital provincial, cuyo plan B es terminar como "naranjita".Pero en general, lo que desde el centenario partido se asegura como principal causa de los traspasos son los pactos fáusticos que propone el candidato oficialista. "La metodología es inquietante: Scioli se le aparece por la noche a un intendente radical entre vahos de azufre y envuelto en un capa y le propone firmar un pacto: la entrega de su alma a cambio de obras de cordón cuneta, pavimento, helipuertos, éxito en el amor, etc. Y más de uno agarra", explican.En la política nacional, el arte de la persuasión esta cada vez más sofisticado.(*) Un reciente estudio realizado por becarios de la Universidad de Illinois revela que si el oficialismo y la oposición la aflojaran con el tema de las estatuas, la convivencia política en la Argentina mejoraría en un 40 por ciento.