Patentes, la protección del conocimiento
Los hallazgos científicos deben resguardarse para evitar que cualquier empresa farmacéutica o laboratorio los tome, los comercialice y se beneficie económicamente con un trabajo ajeno sin ningún aporte de su parte.
En 2002, el equipo de Rabinovich presentó una patente que protege intelectualmente una estrategia para bloquear un mecanismo de escape de los tumores. Fue la primera de las ocho que el grupo posee en la actualidad, orientado hacia potenciales métodos de diagnóstico y tratamientos para cánceres y enfermedades autoinmunes. "El trabajo asociado a la patente recién se publicó dos años más tarde. Si se publica antes, se invalida la patente". Los hallazgos científicos deben resguardarse para evitar que cualquier empresa farmacéutica o laboratorio los tome, los comercialice y se beneficie económicamente con un trabajo ajeno sin ningún aporte de su parte. Gabriel explica que no todos los descubrimientos son patentables. La Oficina de Vinculación Tecnológica del Conicet es la encargada de asesorar a los científicos, más proclives al laboratorio que al trámite administrativo, y señalar los que merecen ser custodiados. "Se trata de salvaguardar los descubrimientos con potencial valor económico que surgieron a partir de una inversión del Estado en becas y subsidios. La patente puede ser para un anticuerpo, una proteína modificada, un nuevo mecanismo para proteger de las sequías; es muy amplio el campo de posibilidades".Los alcances del descubrimiento se envían a organismos de distintos países que evalúan su originalidad. Si se cumplen los requisitos fijados, se otorga la patente. A partir de allí, el Conicet comienza a negociar con las empresas interesadas en licenciarla (adquirir los derechos para utilizarla por un determinado tiempo). Las negociaciones pueden acordar un monto fijo o bien pueden incluir regalías. "Nosotros como investigadores no negociamos en forma directa con las compañías. Muchas veces me piden que dé una charla o que brinde una presentación de mi trabajo a una empresa –explica Rabinovich–. Los representantes de los laboratorios me hacen preguntas y yo respondo desde el punto de vista científico a sus interrogantes. Después, el Conicet, a través de su equipo de abogados y contadores, se ocupa de negociar y elegir la compañía que va a acompañar determinado descubrimiento".

