Para adultos desorientados
Los chicos y las pantallas. Las respuestas que todos buscamos (FCE, 2014), de Roxana Morduchowicz.
Padres, docentes, psicólogos, psicopedagogos. Hay una gran cantidad de adultos alterados porque los niños y adolescentes con los que viven o tratan a diario están inmersos en un entorno tecnológico, hasta aquí desconocido, fuertemente dominado por las pantallas… Les vendrá bien leer Los chicos y las pantallas. Las respuestas que todos buscamos (FCE, 2014), de Roxana Morduchowicz, especialista en la materia con varios libros e investigaciones en su haber que aquí trata de responder las preguntas más habituales sobre el tema. El juego de preguntas y respuestas que estructura el libro es una de sus máximas virtudes: son, redondeo, 50 pequeños capítulos encabezados por una pregunta y su (clara, precisa, reflexiva) respuesta. La otra virtud es la actitud de la autora: "Sin pretender dar recetas, la idea es aproximarnos a algunas de las muchas inquietudes que tienen los adultos sobre el tema. No sólo para que cuenten con una herramienta más a la hora de pensar el vínculo de los más jóvenes con los medios y las tecnologías, sino, sobre todo, para acercarnos un poco más a la cultura juvenil del siglo 21".A medida que la lectura avanza, se va configurando un rompecabezas de la dinámica cotidiana de las nuevas generaciones, porque las respuestas se vinculan entre sí como las piezas de un puzzle . Veamos algunas… Uno: "En un hogar con hijos en edad escolar primaria o secundaria, hay más medios audiovisuales que libros, diarios y revistas (…). En Argentina, todas las casas tienen televisor y más de la mitad cuentan con dos aparatos. Sin embargo, cuatro de cada diez hogares compran un diario y uno de cada tres compra una revista". Pero los medios gráficos son más baratos que las pantallas, cuidado. Dos: entonces, por qué nos asombramos cuando descubrimos que los chicos pasan tanto tiempo frente a las pantallas que hay en casa (televisor, computadora, celular, tablet ), si es lo que tienen más a mano y en mayor cantidad.Tres: sí nos preocupan las horas que los niños pasan frente al tele, pero da lo mismo que lo haga un adulto porque, no importa la edad, "el exceso de televisión conspira contra la capacidad reflexiva del espectador".Cuatro: por supuesto, el asunto tiene su costado socioeconómico y el televisor de las clases bajas es reemplazado por la computadora y la tablet en las clases medias y altas. Y si hablamos de economía, la compu y la tableta determinan la forma del consumo cultural adolescente, "cuando quieren, donde quieren, con quien quieren, como quieren y gratis".Cinco: pero eso tiene consecuencias en otros planos ya que "estas transformaciones tecnológicas influyen fuertemente en la manera en que los adolescentes forman su identidad, se relacionan con el otro, adquieren saberes, construyen conocimientos, se entretienen, incorporan aprendizajes y conciben el mundo".Seis: por lo tanto, es recomendable que las pantallas no estén en sus habitaciones. "Su cuarto es para ellos un espacio propio, que les pertenece, ajeno a los adultos. Si las pantallas se encuentran allí, estarán en un territorio al que los adultos no siempre pueden ingresar".¿Está pensando que no se puede? ¿Que la autora plantea algo imposible? Pregúntese quién tiene que educar a quién, en ese caso, antes de buscar el libro.

