Papá Noel también hace campaña
En la campaña todo sirve: desde la supuesta baja del precio del combustible que quieren usar los K, hasta la estrategia de De la Sota de usar los chistes sobre su cabellera.
La reducción del precio internacional del petróleo generó varios movimientos en los mercados internacionales, y Argentina no fue la excepción. La caída del valor del crudo tuvo fuerte impacto.
Sin embargo, el Gobierno nacional quiere hacer su veranito con el tema y, por eso, los sastres de la Casa Rosada le prueban el traje de Papá Noel al ministro de Economía, Axel Kicillof.
El jefe del Palacio de Hacienda pidió a YPF la semana pasada una baja del precio de las naftas en los surtidores habida cuenta de la retracción del precio del crudo en todo el mundo.
Otra vez, “súper-K” apareció en acción, esta vez con trineo, vestido de rojo y con gorro y pompón. Una buena noticia en medio de tanta pálida.
El Gobierno nacional cree que la oposición pierde tiempo y no termina de aprovechar las flaquezas del oficialismo. Por eso, los estrategas de Cristina le recomiendan no abandonar el centro de la escena que, todavía, pocos le pueden disputar.
En esta novela petrolera hay un dato: el precio del combustible en Argentina está desenganchado del internacional, pero una buena parte del que se utiliza para consumo interno se importa y lógicamente en ese rubro sí se respeta el precio internacional.
De todas maneras, habrá que ver cuánto tiempo se extiende la buena nueva de la baja de precio. Pero, por lo pronto, hay que ganar la escena y agitar los brazos. Darle rostro humano a este Gobierno que no logra frenar la inflación y que tiene como uno de sus principales recursos los bestiales impuestos que les cobra a los asalariados en blanco en concepto de Ganancias.
La baja del precio de las naftas es un aspecto sensible para los argentinos golpeados en sus economías empresariales y familiares. Los que trabajan de manera legal sufren mucho, y la rebaja del combustible es un mimo al bolsillo. El golpe de efecto que pretende el Gobierno es inevitable.
La Casa Rosada no es la única que busca atajos para elevar la imagen y empezar a recolectar voluntades positivas que, más adelante, puedan traducirse en votos.
José Manuel de la Sota ha iniciado una tan extraña como novedosa campaña de marketing a partir de su cabellera.
El gobernador fue a promocionarse como candidato presidencial al programa de Tinelli y allí surgió lo del “quincho”, es decir, la peluca o cabello injertado que recubre una cabeza calva.
En pocas horas, aparecieron afiches promocionando la silueta de la cabellera del jefe de la Centro Cívico. Después, el delasotismo desafió a discutir ideas, no cabelleras. Indudablemente, la estrategia estaba en marcha. Habrá que ver los resultados.
Mientras tanto, a Kicillof lo siguen vistiendo de Papá Noel para ver si puede anunciar una rebaja en el precio de las naftas. La inflación no se detiene, pero por una carambola de otra mesa, la nafta podría desacelerar su valor. Ho, ho, ho.

