Nos deslizamos al 2015
El complicado 2014 cerró como había empezado, con un postrer intento desestabilizador contra el Gobierno argentino: manos anónimas colocaron líquido deslizante en el camino de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su residencia de Río Gallegos, le hicieron perder pie y terminó con un tobillo lesionado.
El complicado 2014 cerró como había empezado, con un postrer intento desestabilizador contra el Gobierno argentino: manos anónimas colocaron líquido deslizante en el camino de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su residencia de Río Gallegos, le hicieron perder pie y terminó con un tobillo lesionado. Si bien el hecho está siendo investigado en el más absoluto secreto por agentes de la Secretaría de Inteligencia (SI), trascendió que en los laboratorios del organismo ya se logró un avance decisivo para dar con el o los autores de la conspiración: se determinó que la misteriosa sustancia resbaladiza es una especie de cera para pisos, producida por una empresa multinacional con sede en Estados Unidos. El dato no es menor, y muchos ya creen ver la siniestra mano de la CIA detrás de todo ("Habría un 'topo' infiltrado en la residencia de Río Gallegos", afirmó un veterano espía). Sin embargo, desde la oposición, no pocas voces se alzaron para quitarle trascendencia al hecho, minimizándolo hasta reducirlo a la categoría de mero "accidente doméstico". "Quienes piensan así, no tienen idea o son cómplices de los poderosos enemigos que enfrentamos", afirmó un funcionario de casa de Gobierno, calzado con zapatos de suela de abrojo, para evitar deslizamientos. "Es un poco incómodo caminar con estos zapatos porque quedamos clavados como estatuas vivientes en los pisos alfombrados, pero lo ocurrido con la Presidenta nos puso en estado de alerta a todos", agregó.Otros integrantes del arco opositor creyeron ver en este incidente elementos simbólicos, como la confirmación de que el Gobierno no pisa ya con la firmeza de otros tiempos, y en el caso de los enrolados en las corrientes apocalípticas, se trataría ni más ni menos que de una señal de "que el país se desliza hacia el abismo si no hacemos algo" (la frase correspondería a Elisa Carrió).Por supuesto que no faltaron los que dieron una versión antojadiza de los hechos y aseguraron que Cristina Kirchner en realidad sufrió el accidente debido a que intentó aplicarle un fallido puntapié a la caniche "Lolita" porque la descubrió tironeando una guirnalda del arbolito. "Le quiso entrar de tres dedos o de puntín (ese dato no está claro), pero la caniche esquivó el viandazo y se produjo el percance", aseguró una fuente. Pero si el año viejo se fue envuelto en tramas y conjuras, el 2015 amanece con anuncios sorprendentes, como por ejemplo un descenso de un cinco por ciento en el precio de las naftas, un alivio para los bolsillos de los automovilistas que, sin embargo, fue interpretado como un tiro por elevación a Patricia Bullrich y su meneada "inflación Congreso"."Se filtró que este año nos habíamos propuesto llegar a una inflación del 65 por ciento con el IPC Congreso y nos bajaron las naftas para descolocarnos y jodernos la medición de enero", aseguró un allegado a la diputada macrista, "fue una medida artera; el Gobierno no está jugando limpio", agregó visiblemente ofuscado.Por su parte, la propia diputada habría recogido el guante y asegurado que no sólo no se dejará torcer el brazo con la baja de las naftas, sino que redoblará la apuesta y en enero lanzará un 4,5 por ciento de inflación. "No desilusionaré a mis fans, ni a los que esperan ansiosamente la inflación Congreso todos los meses", habría asegurado la legisladora.Pero, además, 2015 llega con otro anuncio presidencial bajo el brazo: el permiso para poder viajar en Aerolíneas Argentinas con las mascotas en cabina.De todos modos, desde la Presidencia se aclaró que no se trata de convertir a los aviones de nuestra línea de bandera en "Arcas de Noé voladoras". Sólo podrán viajar perros y gatos, siempre y cuando no sean muy voluminosos, advirtió la Presidenta. "Gatos hemos tenido a bordo desde que tengo memoria", opinó con una humorada de evidente doble sentido un comandante de la empresa, pero inmediatamente planteó su preocupación por la ubicación de los areneros para que los felinos domésticos realicen sus apestosas necesidades. "Si me lo instalan en la cabina de vuelo se pudre todo", aseguró.Fuentes de la empresa aseguraron también que si bien hay más mascotas pequeñas, por razones de seguridad no podrán acceder a cabina. "Es el caso de las tortugas o los quirquinchos bola, que en caso de que el avión agarre un pozo de aire se convierten en peligrosos proyectiles que pueden impactar en las cabezas de los pasajeros, produciéndoles severos traumatismos de cráneo", ejemplificó el vocero.Aun con todas estas limitaciones, los viajes de mascotas en Aerolíneas son interpretados como una reivindicación para aquellos perros, gatos, monos y cobayos que se ganaron un lugar en la historia de la conquista del espacio.

