Narcotráfico: pensar más allá de la droga
Especialistas advierten que el problema del narcotráfico debe ser tratado como crimen organizado.
"Fue desbaratada la banda de las 'narcopalomas' en Lomas de Zamora. Tres personas fueron detenidas, acusadas de integrar una organización dedicada a la venta de marihuana que utilizaba palomas mensajeras como método para enviarles la droga a sus distribuidores, informaron fuentes policiales". La noticia, que se conoció el pasado 22 de agosto, se desparramó rápidamente por todos los canales de televisión, radios, diarios y medios on line . Se repitió hasta al hartazgo. Varios medios hasta repitieron un cable en el que se aseguraba que las palomas podían trasladar "45 kilos de marihuana" o plantas de cannabis sativa de "un metro". Una desproporción tan grande como el despliegue de una primicia que en realidad encubría mucho más de lo que informaba.Al final se conoció que en el supuesto golpe al narcotráfico palomar se habían secuestrado, en total... 22 dados con 12 gramos de picadura de marihuana cada uno.Esta anécdota refleja en pequeña escala las limitaciones, carencias e ignorancias de la ciudadanía en general y del periodismo en particular sobre este enorme y complejísimo problema del narcotráfico. Así, no es de extrañar que cunda el desconocimiento sobre cuál es el verdadero lugar del país, de una ciudad o de un pueblo en el engranaje internacional del tráfico de drogas; por qué fracasa la llamada "guerra contra las drogas". Las falencias afloran cuando, de manera periódica, aparecen noticias que ponen en la agenda mediática la problemática narco: el caso Candela, el triple crimen de General Rodríguez y su conexión con el tráfico de efedrina hacia México, la explosión del consumo de "paco" en Buenos Aires, el escándalo narcopolicial que ya sacudió a Santa Fe y ahora a Córdoba.A modo de autocrítica, los periodistas deberíamos revisar qué contextos se trabajan durante la elaboración de la información y cuáles son las miradas posibles para abordar este fenómeno. De esto trató el seminario "Desafíos en la cobertura periodística sobre drogas", organizado por la Asociación Civil Intercambios que se realizó en agosto pasado en Buenos Aires. Geografía regional de las drogas Uno de los problemas al hablar de drogas es dar el contexto adecuado. A esto se refirió Álvaro Sierra, editor de la revista Semana , de Bogotá, participante del seminario. "Poco se habla en los medios del continente de la geografía regional de las drogas y raramente se reconoce que las Américas son el principal centro de drogas del mundo. Son un centro de producción: México, Paraguay, Estados Unidos y Canadá están entre los principales productores de marihuana. Toda la cocaína del mundo se produce en la región andina; México y Colombia producen heroína y varios países, anfetaminas y éxtasis. Las Américas (el continente americano) son centro de consumo, con cerca de la cuarta parte de los usuarios de marihuana del mundo, algo más del 10 por ciento de los de opio, cerca de la mitad de los consumidores de cocaína y unos ocho millones de quienes emplean anfetaminas o éxtasis. Y las Américas son un centro de todos los tráficos; abastecen y exportan. Este, que debería ser un elemento sistemático de contexto en la información periodística nacional –un par de líneas como las que se ponen en cualquier reporte sobre México con los 28 mil muertos acumulados durante la administración de Felipe Calderón–, brilla por su ausencia".Con la vastísima experiencia en narcotráfico y otros conflictos que da el mero hecho de ser periodista y colombiano, Sierra plantea una serie de cuestionamientos sobre la manera usual en que son presentadas las noticias sobre el fenómeno narco."Es notable lo escaso de la cobertura mutua entre los países de las Américas. México es noticia a menudo, pero son pocas las investigaciones sobre las conexiones internacionales del tráfico, las comparaciones entre países, los reportes sobre naciones que se están volviendo cada día más importantes en la cadena ilegal, como las de Centroamérica, Brasil, Argentina, Venezuela, Haití o Jamaica. Los medios de cada país informan sobre su problema local, y poco y con escasa profundidad y sistematicidad sobre lo que pasa en el vecindario", reprocha. La ruta del dinero "La industria ilícita de la droga responde a una lógica capitalista", explica Alejandro Corda, abogado y autor de Encarcelamientos por delitos relacionados con estupefacientes (editado por Intercambios y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires). Pero aunque pareciera una perogrullada, la realidad de las investigaciones judiciales y policiales parece desconocerlo. La ruta del dinero, el principal objetivo que persiguen los delincuentes (al igual que la trata de personas), no es investigada por la Justicia. Desde 1989 hasta hoy, sólo hubo cuatro condenas por lavado de dinero de origen ilegal en todo el país. En dos casos se presume que las ganancias provenían de la venta de drogas, en la ciudad de Córdoba y en el partido de San Martín, Buenos Aires; mientras que en otro se investigó la explotación sexual de mujeres en un prostíbulo de Corrientes. En la causa restante, dos mejicanos fueron apresados cuando intentaban ingresar al país con una abultada cantidad de dólares sin declarar."Más que pensar en narcotráfico –continuó Corda–, hay que hacerlo en crimen organizado. Se trata de bandas que tienen la capacidad para penetrar organizaciones sociales, comunidades e instituciones democráticas". En ese sentido, Corda realizó una distinción entre "narcotráfico" y "microtráfico". Aunque este último es el que ocupa la mayoría de las noticias periodísticas del país que se refieran a tráfico de drogas ilícitas, ya que, por lo general, la persecución penal está enfocada a los eslabones más pequeños, de manera usual se los presenta como "narcotráfico", sin distinciones. "La ley penal sola no va a resolver los problemas que afectan a poblaciones vulnerables (chicos, mujeres, discapacitados) sino que los empeora, al ingresarlos en el sistema penal", apunta. Una realidad que se repite Una nota periodística sirve para entender el valor de un personaje o situación, más allá de la valoración judicial. Sobre la polémica tan intrascendente como reduccionista, en cuanto a si Argentina es país de tránsito o de producción de drogas, Corda opina: "Son simplificaciones que pueden confundir". Más allá de las etiquetas, lo importante es describir el problema con la mayor fundamentación posible.En este contexto –el de buscar miradas amplias– se presentó el trabajo multimedia "Calles perdidas: el avance del narcotráfico en Rosario", realizado por la Universidad Nacional de Rosario, que se puede ver en www.lavoz.com.ar."Soldaditos, chicos que están inmersos en una gran fragilidad social, expuestos a una identidad falsa, con el poder de acceder a un arma por 200 o 300 pesos; todo lo que le está negado, el narco se lo ofrece", fue el diagnóstico de uno de los autores, Patricio Irisarri. El "debate Rosario" es fácilmente comparable con lo que ocurre en otras provincias o países. Territorios liberados, pérdida de cohesión social, fragilidad estructural, armas que pasan de mano en mano, policías que son parte del problema, investigaciones concentradas en eslabones cortos, pocos centros sanitarios y políticos que dejan hacer, fueron los lugares comunes que aparecieron al norte, sur, este y oeste del país, Bolivia, Brasil y Venezuela. El drama repercute a la vuelta de cada esquina.

