Nada está acordado hasta que todo esté acordado
En noviembre pasado se cumplió un año desde que las Farc y el gobierno colombiano iniciaron conversaciones de paz.
En noviembre pasado se cumplió un año desde que las Farc y el gobierno colombiano iniciaron conversaciones de paz. En realidad, el proceso de acercamiento se había comenzado en Oslo, Noruega, en 2010. Posteriormente las partes decidieron trasladar el escenario a La Habana, donde continúan las negociaciones desde entonces.Se trata de la mejor oportunidad para llegar a un acuerdo en casi 50 años y lo que se ha conseguido permite albergar esperanzas. No es de ninguna manera de un trámite fácil ni rápido, más bien todo lo contrario. Pero avanza, y eso ya es mucho decir.Los temas de discusión son seis: reforma agraria, desarme, participación política de los rebeldes, narcotráfico, derechos de las víctimas e instrumentación de un acuerdo de paz.La premisa que rige las negociaciones es que nada está acordado hasta que todo esté acordado. Es decir que los acuerdos parciales, que se han alcanzado (reforma agraria y participación política) son imprescindibles pero no suficientes.El primer acuerdo es el referido a la reforma agraria, un hecho histórico para un país donde la tenencia de la tierra ha sido siempre un tema conflictivo y que, en definitiva, fue el motivo original de la guerrilla. Lo que se estableció en La Habana es que el gobierno va a repartir tierras entre personas afectadas por el conflicto y desplazadas por la guerra. Esas tierras serán fiscales o expropiadas a personas o empresas que las hayan adquirido fuera de la ley. También se formalizará la tenencia de tierras de quienes no tienen títulos.El segundo tema sobre el que se consiguió acordar es la participación política de los guerrilleros que se desmovilicen. A ese fin se establecerán leyes especiales que permitirán a los movimientos afines a las Farc en zonas de conflicto que puedan llegar escaños legislativos sin pasar por elecciones.El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, había puesto un límite a las conversaciones para que se llegara a un acuerdo significativo. Ese plazo se cumplió en noviembre pasado, pero la evidencia de que el paso no se puede apurar hizo obviar esa exigencia. Camino con obstáculos Sucede que el hecho de que las Farc y el gobierno estén conversando no significa que el diálogo entre ellos sea fluido. La guerrilla, particularmente, está interesada en demorar el proceso porque viene muy golpeada. No se ha recuperado de la muerte de Alfonso Cano (en noviembre de 2011), ha visto muy acotado el territorio de influencia y la cantidad de militantes disminuyó significativamente. Además, desapareció la influencia que ejercía Hugo Chávez conjuntamente con el gobierno cubano. No hace falta decir que la relación con el actual presidente venezolano, Nicolás Maduro, no es la misma.El gobierno, por su parte, aprieta para lograr concesiones que habrían sido impensables tres años atrás. La ventaja militar sobre la guerrilla (que no alcanza para derrotarla definitivamente) es un factor a ser aprovechado.Al mismo tiempo, cedió cuando la realidad le impuso sus argumentos. El plazo que vencía en noviembre era irreal, muy insuficiente para un problema tan complejo, y lo levantó ante esa evidencia. Santos, arriba en las encuestas Como resultado de la evolución de estas conversaciones, y por la debilidad de las figuras de la oposición, Santos subió su voluntad de voto en las encuestas. Según la Gran Encuesta de Medios, la intención de voto pasó de 36,9 por ciento a 45,1 por ciento. Al mismo tiempo, su imagen desfavorable bajó de 58,3 a 50,2 por ciento.En cuanto a la percepción de los encuestados sobre cómo marcha el país, el 33,5 por ciento de ellos considera que va por buen camino. Este índice era de 26,4 por ciento en la medición anterior. Con las elecciones presidenciales casi a la vista (se realizarán en mayo) esos puntos son valiosísimos. Sin embargo, el porcentaje de gente disconforme con el diálogo con las Farc sigue siendo alto (57,5 por ciento) a pesar de que disminuyó desde un altísimo 67 por ciento.

