Nacidos para pagar (Born to garpar)
El previsible fallo favorable de la Justicia de Estados Unidos hacia una organización de especuladores financieros de aquel país demostró que hay dos cosas que son imperecederas.
El previsible fallo favorable de la Justicia de Estados Unidos hacia una organización de especuladores financieros de aquel país demostró que hay dos cosas que son imperecederas: primero, que cuando hay intereses de estadounidenses de por medio, en el país del norte tiran todos para un mismo lado, sean jueces, militares, financistas, políticos, etc., sin importar los daños colaterales. Segundo, que la única opción judicial para que Argentina deje de pagar su deuda externa es el Juicio Final, siempre y cuando el Gobierno contrate abogados más eficientes que los utilizados hasta ahora. "Si seguimos con estos abogados después del Día del Juicio, estarán los salvados, los condenados y los argentinos mientras pagan la deuda", se quejó un referente K que apuntó al desempeño del bufete neoyorquino que defendió al país.Sucede que, desde que el kirchnerismo inició su ambicioso plan de desendeudamiento, queda cada vez más claro que es más fácil poner un argentino en la Luna, lanzándolo con cohete propio desde Falda del Carmen (dotado de GPS para no terminar en un asteroide), que algún día obtener un libre deuda de los bancos y organismos de crédito internacionales.Es que el endeudamiento externo nacional, estructurado minuciosamente durante la dictadura militar (con deuda estatal y privada), asumido en su totalidad por el Estado y acrecentado esforzadamente durante la convertibilidad, es una creación tan impecable que no tiene escapatoria."La deuda externa es una obra tan perfecta, que no parece creada por argentinos. Es como el laberinto de Los Cocos, no tiene salida", explica el economista local José Empeño, quien se introdujo años atrás en el célebre entretenimiento serrano y debió ser rescatado por brigadistas luego de permanecer tres días perdido.Empeño, uno de los tantos economistas que timoneó el proceso de endeudamiento externo nacional, sostiene además que cualquier intento de solucionar la cuestión de la deuda es como meterse en el juego de la Oca: "Entrás en default , volvés al punto de partida; te va bien en el canje de deuda, avanzás 20 casilleros; inician juicio los fondos buitre, retrocedés cinco casilleros; Ghana te embarga la fragata, retrocedes cinco casilleros; acordás con el Club de París, avanzás siete casilleros; Griesa a favor de los buitres, retrocedés cinco casilleros; la Corte Suprema a favor de los buitres, retrocedés cinco casilleros; Griesa te quiere embargar las embajadas, volvés al punto de partida, etc., etc.".Y ahora el tema pasa precisamente por los embargos. Los buitres van por todo lo que Argentina tenga en el extranjero para poder cobrar sus bonos, y ya habrían contratado a un barco corsario para que tome como presa a la Fragata Libertad durante su viaje de instrucción. En el mismo sentido, los jueces de Ghana, envalentonados por las decisiones de Griesa, están reclamando la devolución de la fragata ya que aseguran que les quitaron ilegalmente el negocio de las manos. Por las dudas, y hasta que pase la tormenta, la emblemática nave permanecerá fondeada en el Lago Argentino.Pero también habrían puesto sus ojos sobre el patrimonio más valioso que la Argentina tiene por estos días fuera de sus fronteras: el seleccionado nacional de fútbol. Según estimaciones, el equipo argentino es el tercero mejor valuado de los que disputan el Mundial de Brasil, y su valor de mercado sería de 435 millones de euros (según cotización de 2013).Los abogados de los buitres ya habrían depositado esta cotización en el escritorio de Griesa y el polémico magistrado estaría dispuesto a secuestrar al seleccionado, lo que le impediría seguir disputando la Copa del Mundo. "Si larga una cosa así no tendríamos más remedio que pagarles a los buitres lo que piden y encima dejarles una propina", estimó, abrumado, un negociador. Por esta razón la delegación argentina que se reuniría con el magistrado neoyorquino la próxima semana, no sólo estaría conformada por funcionarios circunspectos y de gesto adusto, incluso con problemas personales (esto es para que Griesa no vuelva a pensar que nos reímos de sus fallos), sino que también estaría integrada por algunos barrabravas que no pudieron ir al Mundial, "para reforzar los argumentos de la delegación nacional". "La idea es que estén los muchachos con los bombos abajo, mientras nosotros subimos a hablar con el juez", aseguró un integrante de la inminente comitiva. Un poco de color argentino al asunto a esta altura no le aporta ni le quita.

