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Más motocontroles, más motochoros

Mientras más controles policiales se montan, más motochoros hay. 

04 de mayo de 2015 a las 12:01 a. m.
Más motocontroles, más motochoros

Desde los agobiados barrios cordobeses se asegura que esta relación directamente proporcional existe, pero desde las siempre optimistas esferas oficiales y policiales se sostiene que se trata de un fenómeno de "ilusión delictiva colectiva", una suerte de paranoia derivada seguramente de la "sensación de inseguridad". Incluso en algunos despachos consideran que en lugar de mandar más policías a la calle y comprar más patrulleros, con sesiones masivas (y gratuitas) de hipnosis se lograría instalar un clima de tranquilidad general. No obstante, los asediados vecinos insisten en su percepción. Es que sin ser expertos en estrategias de seguridad, pero echando mano de algo tan valioso y escaso como el sentido común, consideran que intentar atrapar escurridizos motochoros con el ancestral método de los retenes fijos es como tratar de derribar polillas en vuelo con una catana.Aparentemente, los ladrones motorizados estarían utilizando un ingenioso y novedoso método para evitar ser atrapados: estarían circulando por las calles donde no hay operativos de control (que generalmente se establecen en las avenidas), de modo tal que resulte imposible detenerlos.En cambio, los agentes de los retenes han alcanzado una notable dinámica en el control de vecinos que utilizan la moto para ir a trabajar. "Estoy tan habituado a que me paren que cuando no veo los conos y los patrulleros en la Castro Barros es como que me faltara algo", dice Carlos Motonetta, quien asegura haber sido controlado ya 482 veces. "Si no está el control, me detengo unos minutos para ver si llegan y me piden la documentación. Ayer estuve media hora parado, documentos en mano, y no pasó nada", se quejó.Pero las sofisticadas estrategias evasivas de los motochoros, que los hacen inmunes al despliegue policial, generan algún tipo de preocupación en esferas oficiales. "Evidentemente, los motochoros tienen el asesoramiento táctico de un estratega, de un 'Rommel' de las calles", afirma un funcionario.Para neutralizar esta situación que amenaza con tornarse incontrolable, algunos asesores analizan dos opciones: o hacen menos previsibles los controles que siempre están en los mismos lugares o avanzan en una iniciativa revolucionaria: "regularizar la actividad del motochoreo en Córdoba", a partir de un acuerdo con esta nutrida comunidad de delincuentes.El principal objetivo de este proyecto sería lograr que cada vecino de la ciudad sea asaltado o arrebatado sólo una vez al año por los motochoros, para lo cual el delincuente, una vez consumado el atraco, debería pegar en la frente de la víctima una oblea inalterable e inviolable con la leyenda "Ya fui asaltado y/o arrebatado y/o golpeado brutalmente y/o arrastrado por motochoros", con el año correspondiente bien visible. Como ocurre con las obleas de la ITV, tendrían una vigencia anual, tiempo que duraría la cobertura antirrobo del ciudadano.Los mentores de la iniciativa consideran que beneficiaría incluso a los propios ladrones, ya que son tantos que muchas veces asaltan a personas que acaban de ser asaltadas por otros motochoros, y que por lo tanto ya no llevan nada de valor encima. Estas situaciones provocan profunda frustración entre los asaltantes.Como contrapartida a esta concesión de los maleantes, se atenderían algunas de sus exigencias, como las de pasar libremente y sin contratiempos por los controles llevando en los cascos la sigla "Mch" (Motochoros) bien visible, y realizar tareas de bacheo e iluminación de las calles. "Los baches y la falta de alumbrado hacen muy peligroso el libre ejercicio del motochoreo, especialmente para los compañeros del turno noche, y ni hablar si hay contenedores en las sombras. Además, muchas veces tenemos miedo de que nos ajusten otros choros que se ocultan en las penumbras", señala José Dame Lamochila, veterano motochoro, delegado de la zona noroeste. "Sinceramente, en estas condiciones hay veces que no dan ganas de salir a chorear", agregó el maleante.Como dice el viejo refrán, "si no puedes con el enemigo, firma un memorando de entendimiento con él para ver qué onda".