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Marcelo Puente

Tenía 20 años y estudiaba Medicina cuando su vida dio un vuelco inesperado: escuchó Una furtiva lágrima en la versión de Luciano Pavarotti y decidió dedicarse a la lírica. Desde entonces su carrera ha sido meteórica y ha actuado en los ­mejores escenarios del mundo.

08 de noviembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Marcelo Puente

Marcelo Puente tenía 20 años y avanzaba en la carrera de Medicina cuando escuchó Una furtiva lágrima en la voz de Pavarotti, y su vida cambió para siempre. Casi como un juego, comenzó a probar la manera de cantar del tenor italiano.  Y no sólo descubrió que podía, sino que rápidamente comprendió que había encontrado su nueva vocación. Una pasión que le permitió viajar, vivir el éxito y consolidar su prestigio en el circuito internacional de los grandes tenores.

Aunque nació en la Provincia de Buenos Aires, Marcelo Puente es cordobés por adopción y por decisión. En Córdoba, dice, están su corazón y su familia.

Puente estudió en el Conservatorio Superior de Música Félix T. Garzón, y completó su formación viajando tres veces por semana a Buenos Aires para tomar lecciones mientras trabajaba en una cadena de cines en la ciudad de Córdoba, haciendo un gran esfuerzo para combinar francos con horario de clases.

Su debut fue en 2001, en el papel del Duque de Mantua de la ópera Rigoletto de Verdi, en el Teatro del Libertador.  Y desde entonces su carrera fue meteórica: viajó a Düsseldorf (Alemania) con La Dame Blanche de Boeldieu y fue Pinkerton en Madame Butterfly de Puccini, entre otros papeles.

En 2007 resultó finalista en Operalia, el concurso internacional de voces presidido por Plácido Domingo. Ya había ganado una beca para estudiar en Alemania, cantó en el Teatro Colón de Buenos Aires (donde debutó en 2011), en Salzburgo (Austria), Praga (República Checa) y Madrid, donde reside actualmente. A fines de 2013 se instaló en Estados Unidos para cumplir su función de cover (sustituto del tenor principal) en las funciones de La Boheme  y de Los cuentos de Hoffmann en el Metropolitan Opera House de Nueva York, uno de los escenarios más prestigiosos del planeta.

La temporada 2014/2015 fue excepcional para el tenor cordobés. Brilló como Cavaradossi en Tosca y como Don José en Carmen en el Landestheater de Linz, e interpretó a Rodolfo en la presentación de La Boheme en la Ópera de Stuttgart.

Tras el frustrado estreno de La Traviata, Puente volvió en octubre de este año al Teatro del Libertador para protagonizar dos noches líricas con un repertorio de arias, duetos y coros de ópera.

Otro paso en su consagración será en 2017, cuando Marcelo Puente debute con Madame Butterfly en el Royal Opera House de Covent Garden de Londres, un templo de la lírica.