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Los chinos renuncian a la parejita

La idea del segundo hijo pierde atractivo en China. Menos parejas de lo que esperaba el gobierno han solicitado tener un segundo vástago.

23 de febrero de 2015 a las 12:01 a. m.
MACARENA VIDAL LIY (El País de Madrid)
Los chinos renuncian a la parejita

¿Tener otro hijo más? Ni se me pasa por la cabeza... Uno ya es suficiente responsabilidad", asegura tajantemente Yao Yi, de 32 años, gerente de una escuela infantil de kung fu en el nordeste de Beijing y madre de una niña de 8 años. Su hija asiste a una selecta escuela pública y los días libres recibe clases extras de pintura, música y kung fu, un gasto de dinero y tiempo considerables. "No lo podría hacer con otro hijo", dice Yi. Yao Yi y su esposo, un hombre de negocios, son una de las parejas jóvenes de clase media de las que el gobierno chino esperaba que el año pasado solicitaran tener un segundo niño, después de que en 2013 se relajó de manera significativa la política de un solo hijo implantada en los años '80. Con las nuevas normas, pueden solicitar permiso las parejas en las que uno de sus miembros es hijo único. Hasta entonces tenían que serlo los dos.Pero, en su primer año, la relajación no ha dado los resultados esperados. De los 11 millones de parejas que cumplen el nuevo requisito, tan sólo en torno a un millón, o el nueve por ciento, han pedido los permisos necesarios, según las cifras de la Comisión de Planificación Familiar. El Gobierno esperaba dos millones. En Beijing, una urbe de 20 millones de habitantes, sólo 30 mil parejas solicitaron la autorización. En Shangai fueron 16 mil, únicamente el 4,6 por ciento de los candidatos potenciales.En parte porque la idea de un solo descendiente ya está arraigada tras 30 años de política del hijo único, y en parte porque la sociedad china está cada vez más desarrollada, "hoy día la gente ya no desea tanto tener hijos, especialmente en las ciudades. Incluso los que solicitan permiso para un segundo niño no es seguro que vayan a acabar teniéndolo", dice el demógrafo He Yafu, autor del libro El incontrolable control de la población.

Sociedad competitiva

En una sociedad cada vez más competitiva, el gasto para que el único vástago llegue lejos puede obligar a que padre, madre y abuelos le dediquen sus recursos económicos. Una encuesta que publicaba el diario

Qiangjiang Evening Post

cifra en 100 mil yuanes (unos 145 mil pesos) el gasto de criar un hijo hasta los 12 años, en un país en el que la renta disponible media es de 20.167 yuanes (poco menos de 30 mil pesos) anuales. En otros casos, como puede ocurrir en otras economías desarrolladas, las parejas no quieren volver a pasar las complicaciones de criar un bebé o no quieren sacrificar su carrera laboral.

Esta escasez de nacimientos abre la puerta a una bomba de relojería –un rápido envejecimiento de la población combinado con un desequilibrio anormal en el número de hombres y mujeres debido a la preferencia tradicional por un hijo varón– que el gobierno chino contempla con espanto.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas china, la población total del país creció en 2014 un 0,52 por ciento, para quedar en 1.370 millones de personas. Pero la población activa descendió por tercer año consecutivo y perdió 3,7 millones, para quedar en 915,83 millones. Esa tendencia crecerá aún más en el futuro, con consecuencias negativas en la demanda interna, la capacidad de producción y la competitividad, según los expertos.

La ONU calcula que para 2035 el país contará con casi 400 millones de jubilados, más del 25 por ciento de la población. Dada la muy limitada infraestructura de la seguridad social china, no es de extrañar que instancias como el gobierno local de Shangai hayan lanzado un llamamiento directo a las parejas cualificadas para que tengan ese segundo hijo.

Beijing confía en que, a medida que pase el tiempo y se conozca más la nueva política, las parejas se animen a tener otro bebé. La Comisión de Planificación Familiar espera un aumento significativo en el plazo de dos a tres años.

Mientras tanto, el Gobierno ha endurecido las normas contra los abortos selectivos por razón del sexo del feto. Aunque ya estaba prohibido informar del sexo del niño en las ecografías, las parejas no podrán enviar muestras de sangre al extranjero para conocer de esa manera si esperan un varón o una niña. Aunque no es suficiente.

Según el experto en población Yi Fuxian, de la Universidad de Wisconsin-Madison, a la vista de los problemas que se perfilan, el gobierno chino acabará permitiendo “pronto, quizá en dos o tres años”, que cualquier pareja tenga dos hijos. También sugiere medidas complementarias, como “rebajar el alto coste de la vivienda o conceder incentivos fiscales a las parejas que tengan más de un hijo”.

Algunos funcionarios de la Comisión de Planificación Familiar parecen estar de acuerdo. Según cita el diario hongkonés

South China Morning Post

, el subdirector de ese organismo en la provincia de Shanxi, Mei Zhiqiang, propuso en una reunión esta semana la abolición por completo de esa política: “Debemos asegurarnos de que nuestro sistema y nuestra política permiten a nuestros hijos tener dos hijos... y deben tener dos hijos”.

Está por verse si esas medidas darían resultado. Yao Yi lo tiene muy claro: “Un hijo no es un juguete. No voy a tener otro porque alguien quiera que lo tenga”.