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Lo que se puede esperar (o no) de Francisco

El excura párroco Víctor Acha y el periodista Luis Beresovsky debatieron en una charla sobre “El fenómeno del papa Francisco”.

22 de junio de 2014 a las 12:02 a. m.
María del Mar Job (Especial)
Lo que se puede esperar (o no) de Francisco
Número uno. De la popularidad mediática a la condición de revolucionario o reformador hay más que un paso. ¿Lo dará el Papa?

Jorge Mario Bergoglio se convirtió en un fenómeno mediático desde el momento en que fue ungido como papa por el Vaticano. Cada palabra que pronuncia Francisco, cada gesto que realiza, cada mensaje que emite son replicados, festejados, criticados y observados por el mundo entero.

“Lejos de ser una tormenta de verano, el fenómeno del papa Francisco se fue agigantando, el Papa se ha convertido en una figura de extrema importancia”, afirmó Oreste Gaido, creador y mediador del ciclo “Quaestiones Disputatae” que se lleva a cabo en el Multiespacio Cultural Galileo.

Los invitados, el excura párroco Víctor Acha y el periodista Luis 
Beresovsky, ofrecieron dos visiones distintas sobre “El fenómeno del papa Francisco”. Sin embargo, ambos coincidieron en que, pese a las grandes esperanzas que muchas personas ponen sobre Bergoglio para realizar un giro revolucionario sobre la Iglesia, Francisco no logrará cambios profundos en esa institución.

“Resulta curioso el modo en que ha comenzado su gestión, con gestos y actitudes que llaman la atención de todos. Lo que el Papa ha mostrado hasta ahora podría ser signo de algo nuevo”, comenzó Acha, que agregó: “Los cambios necesarios tendrían que reflejarse en los modos de conducir la Iglesia, que se clarifique, que se transparente el poder de la Iglesia”.

Beresovsky reflexionó sobre este fenómeno en el cual todas las miradas se posan sobre Francisco. “¿Por qué tiene que llamar la atención que el Papa se comporte de manera austera, sencilla, simple, próxima al hombre? Porque eso no suele ocurrir”, se respondió.

Poder y religión

El excura párroco realizó un breve repaso por la historia de la Iglesia y la construcción de poder que se generó en su seno.

“Pasó a ser la religión del imperio y el imperio se tragó el proyecto de Jesús. El poder, el tener y el placer lo tragaron, así se constituyó la Iglesia en el mundo con bienes, propiedades y contradicciones profundas. Esto es lo que pasó en estos 17 siglos y es la Iglesia en la que está Francisco”, planteó Acha.

Si bien hubo señales como el Concilio Vaticano II, que generó esperanzas de cambio en los fieles, el religioso sostuvo que ese impulso “duró poco” y sólo quedó la letra, ya que su espíritu fue apagándose.

“El quehacer pastoral siempre fue en involución y la neocristiandad persiste hasta el día de hoy y no tiene ganas de moverse”. De esta manera, Acha señaló la imposibilidad que se le presenta a un solo hombre para cambiar a toda una institución.

“Cuando se ha creado esta estructura de la Iglesia, el poder tiene que sostener al poder. Cuando se habla de un cambio, hay que pensar en el uso del poder; cuando Jesús hablaba del uso del poder, lo hacía en referencia al poder del servicio, el poder de entrega hacia el otro”, explicó Acha.

Gestos no menores

Beresovsky presentó una visión un poco más optimista sobre los gestos realizados por el papa Francisco y el alcance que estos puedan tener en el seno de la Iglesia.

"Muchos hechos pueden parecer anecdóticos, pero no son poca cosa. Bergoglio, cuando asume en 1998 el Arzobispado de Buenos Aires, habla de corrupción, pobreza, narcotráfico. Cuando llegaron los Kirchner al poder hizo lo mismo y le valió ocho años de ninguneo, de freezer , pero Bergoglio siguió hablando. Él trabajaba en las villas y de muy mal grado asistía a las reuniones protocolares de sectores pudientes, rechazaba ir a las cenas de esa clase", recuerda el periodista.

“Algunos dirán que estos gestos no producirán los grandes cambios en la Iglesia que un sector pide, pero no son menores. Pienso que la conducta individual no es poca cosa, sirve como ejemplo”, reafirmó.

¿La Iglesia tiene que cambiar?

A partir de esa reflexión, la pregunta que sobrevoló la charla entre ambos es precisamente si la Iglesia está obligada a cambiar.

“¿Está mal ser conservador en lo religioso? Si yo entro a una Iglesia que tiene estas normas, ¿por qué quiero cambiarlas?”, preguntó Beresovsky.

El excura, por su parte, consideró que hay reclamos de un sector importante de la Iglesia para que se realicen cambios urgentes, para que esta institución se actualice y sea más inclusiva; que logre un contacto más cercano con las necesidades de sus fieles.

Entre los puntos más conflictivos señaló la resistencia de la autoridad eclesial a dar un lugar de poder a la mujer en la Iglesia, la obligación de que los religiosos cumplan el celibato, la injerencia clerical sobre la conciencia y las decisiones de los laicos, la resistencia de la Iglesia (mediante la excomunión) a los divorciados que vuelven a casarse, y el punto, para él, más urgente: la forma como se designan los obispos e incluso el mismo papa.

Sobre estos reclamos, el periodista sostuvo: “No creo que Francisco vaya a cambiar el tema del celibato, ni a permitir el aborto o el matrimonio igualitario, o que las mujeres puedan ordenarse como sacerdotes”. Sin embargo, sostuvo que “hay signos de una época distinta”.

Ante el debate de los posibles cambios que pueda realizar la Iglesia, el moderador Oreste Gaido sostuvo: “Mil doscientos millones de católicos en el mundo siguen fuera de la Iglesia, a ellos hay que predicarles el Evangelio, ese es el rol de la Iglesia”.

“¿Se limitará Jorge Bergoglio a cambiar su gesto adusto, o será el Papa que comenzará a llevar a cabo estos cambios?”, se preguntó Víctor Acha, y agregó: “¿Qué hará Francisco con esta Iglesia de neocristiandad para evitar que termine convirtiéndose en una secta o en una ONG?”.

“En esto creo que los dos vamos a coincidir: no creo que vaya a haber cambios profundos en la Iglesia, pero a mí no me parece que se vayan a producir en ningún caso, con ningún papa. Este papa por lo menos trae cambios que si bien puede parecer superficiales, me parece que son pasos importantes, aunque no se lleguen a cambios profundos”, analizó Beresovsky.

“Creo que el papa Francisco no va a producir cambios profundos, creo que puede abrir un camino, que los signos que se ven indudablemente son signos externos que hablan de otra postura que no han tenido los otros papas, aun los que hicieron más en los últimos años. Pero creo que él no está en condiciones para hacerlo solo. Es el conjunto de la Iglesia la encargada de producir cambios profundos y trascendentes”, finalizó.