Temas del día:

Lo bueno de pedir disculpas

El tema pasó prácticamente inadvertido y hubo motivos suficientes para que así lo fuera: las inundaciones en Córdoba, la evolución del caso Nisman, la decisión del juez Daniel Rafecas de desestimar la denuncia contra la presidenta Cristina Fernández y algunos de sus colaboradores en el caso Amia.

02 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Lo bueno de pedir disculpas

El tema pasó prácticamente inadvertido y hubo motivos suficientes para que así lo fuera: las inundaciones en Córdoba, la evolución del caso Nisman, la decisión del juez Daniel Rafecas de desestimar la denuncia contra la presidenta Cristina Fernández y algunos de sus colaboradores en el caso Amia. Fue una semana convulsionada y que dolió mucho en Córdoba, porque los fenómenos naturales siguen castigando. No hay únicamente casualidades tras la irrupción de estos fenómenos: como este diario lo viene informando, existen motivos predominantes que les abren las puertas a estos desastres: la tala indiscriminada de bosques, la construcción descontrolada, la falta de planificación.Todo esto estuvo en la superficie de forma permanente y ocultó algunos hechos que quedaron reducidos a la anécdota, aunque no lo son.En la semana que pasó, algunas expresiones del papa Francisco provocaron el enojo de la sociedad y del gobierno de México. Al cuestionar el narcotráfico, el Papa mostró su preocupación por lo que ocurre en nuestro país con este tema. Contó, casi como una confidencia, que había conversado en los últimos días con cardenales mejicanos, tras lo cual hizo un pedido que después causó revuelo: "Que no se produzca la mejicanización de la Argentina".No es novedad que México es un país cercado por los narcos. La violenta pelea con el Estado llegó en este último tiempo incluso a regiones que estaban excluidas por los propios contendientes. Hoy las riberas turísticas también corren riesgo y es frecuente caminar por una avenida de una ciudad costera rodeado de retenes militares armados hasta los dientes.A eso se refirió probablemente Francisco. Lógicamente, sus palabras volaron por el mundo y fueron como una cachetada para el pueblo mejicano. Era el jefe de la Iglesia Católica el que había pronunciado esos términos, juzgados ofensivos en ese país.No pasaron muchas horas cuando el propio Vaticano distribuyó un expreso pedido de disculpas del Papa a toda la nación mejicana. Aclaró Francisco que de ningún modo quiso herir susceptibilidades.México, aparentemente, aceptó respetuosamente las disculpas. Está claro que el Pontífice cometió un error: habló como el padre Jorge Bergoglio, no como Francisco. El mensaje de texto en el que hizo esta reflexión fue difundido por ingenuidad o mala fe. Eso nunca se podrá descubrir. Lo que está claro es que una figura de la envergadura del Papa no puede quedar entrampada en este tipo de situaciones, que pueden ser catalogadas como menores en otro contexto y con otros protagonistas.Lo interesante de todo esto es que lejos de negar la situación, el jefe de la Iglesia Católica pidió perdón por los juicios que vertió.Pedir disculpas sinceras presupone honestidad. Constituye un detalle que muchos no tienen en sus radares, sobre todo los que tienen responsabilidades de gobierno.