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Las obsesiones del señor Milton

En la historia política contemporánea de Córdoba, seguramente en algún momento se les dará un capítulo a las obsesiones de gobernantes con algunos de sus rivales de época.

01 de diciembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Las obsesiones  del señor Milton

En la historia política contemporánea de Córdoba, seguramente en algún momento se les dará un capítulo a las obsesiones de gobernantes con algunos de sus rivales de época. Por ejemplo, Eduardo Angeloz perdía los estribos cuando le mencionaban el nombre Ramón Mestre. Y el propio Mestre, años después, terminó obsesionándose con el ascenso popular de José Manuel de la Sota; así como este se salía de sus casillas cada vez que le nombraban a Luis Juez, allá por 2003 cuando el exintendente de Córdoba era un político en ascenso.Las obsesiones no son patrimonio de los dirigentes políticos cordobeses, obviamente. En el país hay para todos los gustos, sabores y colores conforme las regiones que se aborden. Y también están repletas las listas de estas conductas a nivel nacional.En el nuevo gabinete, las obsesiones ya comienzan a exhibirse y son una reiteración de lo que ocurría y ocurre con otros hombres del kirchnerismo.Por lo que se puede apreciar, al flamante jefe de Gabinete, Jorge Milton Capitanich, lo obsesiona Sergio Massa, el gran ganador de los comicios legislativos nacionales de octubre último.Entre sus banderas para conquistar a la clase media bonaerense, Massa cuestionó con dureza el proyecto Fútbol para Todos y la relación del Gobierno con el viscoso presidente de AFA, Julio Grondona.Capitanich ya dio a entender que tiene como meta arrebatarle esa bandera a su obsesión (por Massa, claro). Entonces, ya planifica un plan para reformular la relación, los dineros que se entregan y el modelo periodístico que se aplica en las programaciones futboleras que se emiten desde la televisión pública y que son tomadas tanto por los canales estatales como por los canales amigos del Gobierno.También revisarían la publicidad en las pausas, ya que hasta el momento sólo hay propaganda del Gobierno, mechada por un tibio auspicio de la firma Iveco al comienzo y al final de cada tiempo de juego.Congraciarse con la clase media es una bandera y el fútbol es un tema que suele abrir puertas en determinados segmentos de la comunidad. Cortarles las alas a las abundantes partidas de dinero para sostener un deporte profesional que es cada vez más un negocio, es otra de las premisas. En realidad, da la impresión que el dinero que costará la fiesta del fútbol será siendo la misma, ajustada por inflación. Lo que Capitanich querría es que la plata la pongan auspiciantes "independientes" y no sólo el Estado.Este diario publicó el 10 de noviembre que Fútbol para Todos recibió un incremento de 310.598.910 pesos, que se suman a los 1.200 millones que ya estaban presupuestados para este año. La suma incluye el dinero que reciben AFA y los clubes y las producciones televisivas. Como se ve, es una fiesta cara.Y al Gobierno, con Capitanich a la cabeza, le resulta atractivo avanzar de lleno sobre el tema, lo cual significa intentar talar de cuajo los proyectos de Massa. Como se ve, el partido por 2015 ya se prepara y los jugadores se apuran en buscar camiseta titular.