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La rica e inaudita historia cordobesa de Bergoglio

El Papa vivió cuatro años en Córdoba. Un libro que está cerca de publicarse da detalles de esa experiencia.

09 de marzo de 2014 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La rica e inaudita historia cordobesa de Bergoglio

En los gestos y decisiones del papa Francisco que han sorprendido al mundo durante el primer año de su pontificado, creer o reventar, se pueden encontrar indicios de su paso por Córdoba.

No se trata de forzar la historia para que los cordobeses podamos sentirnos también, en parte, un poco dueños de este compatriota que empieza a convertirse en el argentino más importante de la historia de la humanidad.

La investigación que emprendimos con el colega Sebastián Pfaffen hace seis meses, y que pronto será publicada en un libro, nos permitió confirmarlo: los cuatro años que Jorge Bergoglio transcurrió en esta provincia son tan inauditos como ricos en anécdotas, experiencias y testimonios. Sobre todo, porque no fueron tiempos ligeros para él. Al contrario, las dos etapas que el hoy Pontífice vivió aquí, entre nosotros, marcaron su carácter, su vocación y, sobre todo, su espiritualidad.

Bergoglio residió en esta Capital entre 1958 y 1960, como novicio jesuita; y luego, 30 años después, entre 1990 y 1992, como sacerdote confesor y director espiritual en la Residencia Mayor de la Compañía de Jesús.

Aunque había tenido otro contacto previo con esta provincia, el joven aspirante jesuita llegó a la vieja terminal de ómnibus de avenida Vélez Sársfield el 10 de marzo de 1958, acompañado por sus padres. Y al día siguiente ingresó como novicio en la enorme casa de formación que la orden fundada por San Ignacio de Loyola tenía en calle Buchardo esquina General Deheza, en barrio Pueyrredón, donde hoy hay un complejo de departamentos y un supermercado.

Allí vivió dos años intensos de formación humana y espiritual; dos años que incluyeron fuertes experiencias de fe y de servicio, muchas de ellas compartidas con otros cordobeses y con vecinos de pequeños pueblos del interior que el sucesor de San Pedro hoy recuerda, según pudimos corroborar a través de una comunicación telefónica con el propio Francisco.

Tras seguir su formación en Chile y en otras casas jesuitas de Buenos Aires y de Santa Fe, Bergoglio se ordenó sacerdote; viajó a España y, a su regreso, se convirtió en el Provincial (superior) más joven de la Compañía de Jesús de la Argentina. Esa responsabilidad lo trajo varias veces a Córdoba, y en ese período complicado de la Compañía de Jesús y de la Argentina tuvo que tomar decisiones complejas que también marcaron su historia.

En 1990, el padre Bergoglio fue enviado nuevamente a Córdoba y vivió aquí un período que el Pontífice describe como “de prueba y de trabajo interior”; un período de “noche oscura” como el que varios santos han atravesado. Un período duro, sí, pero que tuvo mucho que ver con su posterior explosión pastoral como obispo de Buenos Aires, como cardenal primado de la Argentina y como máxima autoridad universal de la Iglesia Católica. Sí. Cuesta creerlo. Pero el Papa tiene mucho de cordobés.