La política que enferma
De Narváez dio a entender que Macri podría sufrir de bipolaridad. Después se aclaró que fue un error de diagnóstico. Luis Heredia.
En lo que podría constituir la revelación político-médica de la semana que pasó, el diputado bonaerense del peronismo disidente Francisco de Narváez aseguró que Mauricio Macri era "bipolar", y como si eso no fuera suficiente, le adjudicó un problema de índole visual al diagnosticarle una "mirada derechosa". Aparentemente lo de la bipolaridad explicaría determinados comportamientos del jefe de Gobierno porteño, como treparse a una moto sin casco para llegar a una audiencia ante el juez Norberto Oyarbide.
"Si lo de De Narváez es cierto, es indudable que Macri estaba atravesando un estado de euforia propio de los bipolares al pedirle a un motoquero que lo llevara hasta Tribunales sin casco, sobre todo si consideramos que es un jefe de Gobierno en un país donde arrecian las campañas para que los que manejan motos se pongan aunque sea una boina en la cabeza para mejorar su seguridad", aseguró la especialista en estos trastornos, la licenciada Gabi Polar.
Si bien la falta implicó una multa para Macri, los analistas consideran que la cuestión podría haber sido mucho peor para el líder del PRO, ya que se subió a la moto de un perfecto desconocido.
"Si hubiera sido un motochorro, probablemente Mauricio habría terminado participando de una salidera o un arrebato en la vía pública y en este momento estaría incomunicado en Sierra Chica. Realmente no midió las consecuencias de sus actos", aseguraron algunos preocupados militantes del PRO.
Otros consideraron la posibilidad de que la Policía metropolitana, creada por el propio Macri, los confundiera a ambos con motochorros, los interceptaran y les aplicaran a ambos descargas eléctricas con sus pistolas Taser.
"Los agentes de la metropolitana están entrenados para electrocutar y después preguntar. Seguramente la situación se habría aclarado, pero Mauricio habría llegado al despacho de Oyarbide con todos los pelos chamuscados", consideraron desde el entorno macrista.
Sin embargo, al día siguiente de sus afirmaciones y mientras en el PRO se discutía sobre la medicación más adecuada que debía recibir su máximo dirigente para poder llevar adelante sin altibajos su proyecto político, el propio De Narváez se desdijo y aseguró que en realidad quiso decir que era "ambivalente" en lugar de "bipolar", porque alega que su ex socio político va de un lado a otro. La aclaración llevó tranquilidad a las huestes macristas, y, sobre todo, alivio en el propio Macri, quien advirtió así que lo De Narváez había sido un error de diagnóstico similar a los que ocurren en el ámbito médico. Lo que siguió es conocido, aceptó las disculpas de su ex compañero de lucha, dio por terminado el asunto y anuló el turno que Horacio Rodríguez Larreta le había sacado con un psiquiatra.
Sin embargo, la discusión sobre la utilización del término bipolar para denigrar a su adversario cayó muy mal entre quienes padecen estos trastornos. "Si los políticos utilizan el problema de la bipolaridad para atacarse, quienes padecen este problema están en el horno. Por lo pronto, entiendo que De Narváez ya perdió el voto bipolar en la Argentina. No hay dudas de que es un voto un tanto inestable, pero no puede ser despreciado por alguien que quiere llegar a la presidencia", aseguró el analista político José Sondeo.
Pero hay más. Los especialistas en cuestiones médicas opinan que es muy peligroso que la clase política se ataque con enfermedades, en una versión mediática de la guerra bacteriológica. (Meses atrás, Aníbal Fernández aseguró que Lilita Carrió no tenía "todos los patitos en fila", luego de que la dirigente confesara haber hablado con el Ratón Mickey). "Este tipo de ataques podría derivar en una generación de dirigentes hipocondríacos, es decir enfermos imaginarios. El propio Macri se sintió aliviado de que De Narváez se rectificara porque ya había empezado a experimentar síntomas de bipolaridad. Los medios de comunicación son muy poderosos y hay que cuidarse de lo que se dice a través de ellos", explicaron desde el Instituto Nacional de Detección Precoz de la Hipocondría.
A veces la política enferma.

