Temas del día:

La metralla de la bomba a la Amia

La muerte de Alberto Nisman, como la investigación del atentado a la Amia, navega en una sopa de dudas. Y, de acuerdo a como viene la investigación, asoma con final abierto, por lo menos en cuanto a la sensación instalada en la sociedad.

19 de julio de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La metralla de la bomba a la Amia

"Les pido a todos que nos ayuden a mí y a mi hermana a buscar la verdad de lo que pasó con mi papá". La adolescente denota emoción, pero su voz es firme. Mira, casi sin ver, a las miles de personas que la observan. Están acostumbrados a las emociones fuertes, cada 18 de julio se cobijan entre sí, pero esta vez es distinto. Iara Nisman no había nacido cuando una sede de la mutual Amia, en el corazón de Buenos Aires, se desplomó sobre sus cimientos con el saldo de 85 personas muertas y una herida que cada día se abre más. Iara es la hija del fiscal que investigaba un episodio que parece una síntesis de la Argentina de las últimas décadas. Cuando las responsabilidades se acercan al poder, las causa judiciales suelen quedar impunes.La muerte de Alberto Nisman, como la investigación del atentado a la Amia, navega en una sopa de dudas. Y, de acuerdo a como viene la investigación, asoma con final abierto, por lo menos en cuanto a la sensación instalada en la sociedad.Cómo explicarle a una adolescente el desprestigio que sufrió su padre después de haber sido encontrado con un disparo en la sien. Al dolor por la pérdida, mayor dolor por la basura que se instaló sobre su condición humana. Quien era un fiscal de la República, mutó a ser despreciable después de su muerte. Acuerdo en la oscuridad Hace 21 años que los muertos de la Amia no tienen paz. Desde la segunda presidencia de Carlos Menem a la actualidad, los avances en la investigación han sido enfrentados con acciones de contrainteligencia que desviaron y minimizaron los escasos logros. Pero tal vez lo más absurdo haya sido la firma de un acuerdo, diagramado en la oscuridad, con Irán. Las investigaciones apuntaron a ese país como el instigador de la masacre en Buenos Aires. De manera increíble, un gobierno democrático como el argentino elige traicionar a sus propios compatriotas para favoreces a un grupo de funcionarios iraníes vinculados a acciones criminales de terrorismo internacional.Si, basado en una mayoría parlamentaria obsecuente, el gobierno de Cristina Fernández logra avalar este tipo de acciones, sólo parece quedar el Poder Judicial en resguardo de una sociedad que puede quedar presa de acciones del bandolerismo más extremo.Ahora, qué le queda a la sociedad si el resto de los poderes carga contra la Justicia para lograr impunidad. Tranquilidad judicial eterna para cuatro o cinco personas del poder, vinculadas a supuesta corrupción o encubrimiento (como el caso Amia).Mientras Iara Nisman hablaba a la gente, seguían ardiendo las cenizas que dejó el desplazamiento del juez Claudio Bonadio de la causa Hotesur. Esta marca, tal vez, el punto más burdo de la nueva estrategia de la Argentina bandolera: si antes se hacían acciones de contrainteligencia o se desviaban las causas, ahora estamos en la era en la que directamente se desplaza a los jueces molestos.