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La educación política

Un comunista en calzoncillos (Alfaguara, 2013), de Claudia Piñeiro, es una autoficción. En ella, la autora conjuga parte de su historia personal con la del país en la década de los 70.

16 de septiembre de 2013 a las 12:01 a. m.
La educación política

Otro domingo de Feria del Libro, otra buena novela que se disfruta desde la foto de tapa y desde el título (todo un hallazgo): Un comunista en calzoncillos (Alfaguara, 2013), de Claudia Piñeiro. Antes de hablar de su argumento, una observación sobre su formato: es una autoficción que se desenvuelve en dos tiempos. Una autoficción, dicho rápidamente, es la ficción que un escritor crea con retazos de su propia vida; elige no hacer una autobiografía ni una "memoria", sino una novela donde el personaje es él mismo. Entonces, aquí, la narradora es la propia autora. Y esa autora decide armar su historia en dos tiempos. El tiempo de la adolescente que fue, el tiempo "pasado", que es el que decide narrar en la primera parte. Más el tiempo "presente", que es el de la escritura, y le pertenece a la mujer adulta, que puede, en la segunda parte, citar documentos históricos, artículos de diarios y libros; evocar escenas familiares y a algunos de sus miembros desde otro registro u otro tiempo; y hasta se permite mostrarle al lector varias fotos de su infancia y de sus padres, como la que ilustra la tapa.Cada segmento de esa segunda parte puede leerse cuando se encuentra la pertinente referencia en la primera parte, o leerse completa a continuación de la primera… que, curiosamente, termina con la palabra "fin", aunque luego venga la segunda parte. En otras palabras, el formato elegido encierra múltiples lecturas posibles y alienta a cada lector a encontrar la suya. Ahora sí, sobre esa base formal tan interesante, planteemos el argumento: en el verano 1975-1976, una jovencita está lista para dejar atrás la infancia e ingresar en la adolescencia, justo cuando en el país se cierra una débil y vacilante democracia y se abre la oscura y terrorífica dictadura. Esa superposición del plano personal con el histórico, aquí es narrada desde la perspectiva de una joven que no milita en ninguno de los sectores que confrontaron violentamente por aquellos años, y tampoco pertenece a alguna de las agrupaciones políticas y sociales que quedaron en medio de la violencia, a modo de testigos. Pero, a pesar de ello, en la intimidad de su casa, recibe la palabra politizada de su padre, que se anima a mostrarle a su hija qué pueden significar ciertos giros del discurso social que llegan hasta ella a través de distintos canales: sus compañeras de escuela, rumores de barrio, noticias periodísticas. Ese padre es un comunista en calzoncillos, excelente definición de ese argentino que al comienzo de la década de 1970 se decía de izquierda y analizaba críticamente la información que recibía, pero que no era un militante político, ni siquiera se había afiliado al partido que sentía más cerca de sus ideas. Un padre, entonces, que parece pensar la política sólo para educar a su hija, la que, por cierto, aunque él fuera "comunista", asistía a un colegio de monjas y rezaba para que a su padre le fuese bien en el trabajo.Una pequeña historia familiar en la que, por distintos motivos, seguramente se reconocerán miles de argentinos con edades similares a la de estos "personajes". Es que entonces había muchos padres en calzoncillos, de todas las ideologías.