“Hoy, los Malofiej son los premios Pulitzer de la infografía”
“El profesor Miguel Urubayen fue quien lo descubrió, de alguna manera, al quedar fascinado con sus mapas”, cuenta Javier Errea, presidente del Capítulo Español de la Society for News Design (SND), sobre Alejandro Malofiej y responde a la curiosidad que despierta en los argentinos esta cumbre mundial que ya cumple 21 años.
“El profesor Miguel Urubayen fue quien lo descubrió, de alguna manera, al quedar fascinado con sus mapas”, cuenta Javier Errea, presidente del Capítulo Español de la Society for News Design (SND), sobre Alejandro Malofiej y responde a la curiosidad que despierta en los argentinos esta cumbre mundial que ya cumple 21 años.
–¿Por qué un premio organizado por una de las facultades de comunicación más reconocidas de la región iberoamericana lleva el nombre de un argentino?
–Urabayen, que era profesor de la Universidad de Navarra, quedó fascinado por la pasión y la precisión con las que un cartógrafo desconocido de un periódico remoto operaba. Es un reconocimiento a la calidad de ese trabajo y al trabajo anónimo de muchos infografistas de la época pre-computadores. Hoy, los Malofiej son los premios Pulitzer de la infografía periodística y un nombre conocido en los cinco continentes. Aunque hay quien todavía no sabe pronunciarlo ni escribirlo.
–¿Cómo han evolucionado los premios?
–Los premios nacieron en 1992, en el seno de un curso de infografía, cuando las Mac de Apple irrumpieron en las redacciones. Aquel seminario fue el germen de un grupo de infografistas que ha sido fundamental en el desarrollo de la infografía española. A partir de ese seminario, los diarios españoles entraron en contacto con infografistas norteamericanos, que incluso se acercaron a España atraídos por los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 y la oportunidad que este evento ofrecía. También tuvo lugar en 1991 la primera guerra del Golfo. Aquel momento fue mágico. La cita Malofiej, con todo, era algo modesto, todavía muy enfocado al ámbito español y latino. Desde entonces hasta hoy se ha convertido en un acontecimiento verdaderamente internacional. Por ejemplo, en la edición del 20º aniversario, la del año pasado, al menos el 90 por ciento de los asistentes procedía de fuera de España. Además, se ha abierto el foco estrictamente periodístico, se han ampliado horizontes. Fenómenos como el big data, la visualización de datos complejos, profesionales de otros campos de la comunicación, las redes sociales, se han incorporado a la oferta del congreso.
–¿Qué importancia tienen las infografías hoy en el mundo? ¿Han perdido o ganado espacio? ¿Predominan las que incluyen dibujos o las que se hacen en 3D e involucren mucha tecnología?
–La infografía es un género que ha revolucionado el periodismo, tanto impreso como on line. Los diarios y revistas, los sitios web. No tienen nada que ver hoy a como eran hace 20 años. Sin embargo, después de años de ganar terreno, hoy, debido fundamentalmente a la crisis, vivimos un tiempo de regresión. Los medios están soltando lastre en muchos países y la infografía, el espacio de las infografías, su protagonismo, y el de los profesionales, ha disminuido. ¡Incluso hay diarios escandinavos con departamentos de infografía multipremiados que están cerrándolos! No es un momento fácil. Sobre el asunto de la técnica, se han vivido distintas épocas. Jaime Serra, en Clarín, abrió en 1996 la puerta a la influencia del arte en la infografía periodística y desde su visión personalísima incorporó todo tipo de recursos y herramientas a sus gráficos sin perder un ápice de precisión ni rigor. Después, la influencia de The New York Times ha sido apabullante y hoy predominan los “gráficos de look” estadístico, las visualizaciones más frías, menos artísticas, y más complejas de entender también, seguramente.
–¿Se estudia la obra de Malofiej en Navarra?
–No. La verdad es que Alejandro Malofiej sigue siendo un gran desconocido.
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