Hay que ponerle el cascabel al gato
Quienes piden el aplazamiento del pago son trabajadores, es decir, que no hacen otra cosa que solicitar que se les respete el sueldo que perciben.
"Es una papa que quema", suelen decir con sinceridad ciertos funcionarios judiciales cuando se refieren a causas resonantes que aterrizan en sus escritorios. Es cada vez más notorio cómo magistrados de distintos fueros encuentran motivos para excusarse y se apartan de causas de diferente porte, no sólo de las resonantes. Sin embargo, está bueno recordar que los expedientes rimbombantes, especialmente los que tienen que ver con hechos penales, son los que más impacto provocan en caso de apartamientos. A veces, hay otro tipo de hechos que generan el interés público y, mediáticamente, son como un bocado de cardenal. En estos últimos casos se destacan, por ejemplo, los hechos que golpean el bolsillo del ciudadano. El proceso que vivió el amparo por el recurso presentado contra el Impuesto a las Ganancias provocó incomodidades en muchos jueces. Varios intentaron poner los pies en polvorosa, con el argumento de que estaban imposibilitados de juzgar ya que no pagan el malintencionado e injusto tributo.Quienes piden el aplazamiento del pago son trabajadores, es decir, que no hacen otra cosa que solicitar que se les respete el sueldo que perciben.Algunos jueces quisieron esquivarle a la jeringa con el argumento ya mencionado. Pero decir que resulta violento juzgar sobre el pago de un impuesto que ellos no pagan daría pie a que otro magistrado afirme que él no puede juzgar un homicidio porque nunca mató a nadie o porque nunca asesinaron a nadie de su entorno.Si el destacadísimo filósofo alemán Rudolph Carnap se levantara de su tumba y fuera informado de las razones de los magistrados que buscaron apartarse de resolver el recurso contra el tributo a las Ganancias, volvería a hundirse en su féretro. Carnap, uno de los fundadores del llamado Círculo de Viena, consideró que buena parte de los problemas filosóficos deriva de un uso equivocado o excesivo del lenguaje. Por eso, favoreció la creación de sistemas lógicos capaces de evitarlo. También se empeñó en el análisis del discurso científico. Sus hipótesis, graficadas en la frase "La nada nadea", fueron materia de estudio en numerosas universidades. Apelar a la lógica pura, al sentido común, fue la receta de este buen señor que nació en Alemania en 1891 y murió en Los Ángeles en 1970.El sentido común indica que una persona que tiene el cargo de magistrado de un Poder Judicial provincial o nacional está en condiciones de abocarse al análisis de temas profundos, complejos y hasta cercanos.Los apartamientos y las excusas quedan reservados para casos especialísimos y en situaciones más que justificadas, como serían los parentescos entre juzgado y juzgador. De otro modo, podrían interpretarse como una estrategia para sacarse trabajo de encima o, lo que también es muy delicado, como un artilugio para evitar resolver una situación en la cual está involucrado un gobierno. Así de fácil, así de simple, así de lógico. Sólo se trata de ponerle el cascabel al gato.

