Francisco y el descrédito del Vaticano
“Las cosas que veo del papa Francisco me llaman la atención para bien, sobre todo a nivel discursivo. Es importante que se plantee la esperanza de algo nuevo", dijo Rafael Velasco.
"Las cosas que veo del papa Francisco me llaman la atención para bien, sobre todo a nivel discursivo. Es importante que se plantee la esperanza de algo nuevo. Ahora, consolidar un cambio de estructura institucional de la Iglesia, a nivel práctico, es una pelea mucho más larga", sostiene Rafael Velasco a propósito del pontífice nacido en Argentina y surgido de las filas de los jesuitas. De todos modos, en la serie de preguntas que Francisco envió a toda la Iglesia para preparar el Sínodo sobre la Familia que se realizará este año, hay una muestra más concreta. "Hay que ver cuáles son las respuestas; muchas son esperadas por la comunidad desde hace tiempo. Las preguntas nos pueden ayudar a ser más creativos", dice."Se abordan temas como la paternidad responsable, las parejas del mismo sexo y otros por el estilo, y es bueno que la comunidad eclesiástica aporte su opinión. Cuando el Papa dice: '¿Quiénes somos para juzgara los homosexuales?', estamos dando un paso adelante". Para Velasco, es importante que se plantee la cuestión sacramental: "Los separados y vueltos a casar no pueden estar excluidos de la comunión. ¿Cuál es la respuesta frente a esa gente? 'Aguántese'. No es una respuesta muy misericordiosa que digamos".También apunta a la cultura de la Iglesia que considera muy clerical. "Significa que los clérigos gobiernan la Iglesia y terminan tomando todas las decisiones aun cuando se trate de la moral sexual en el matrimonio. 'Desclericar' significaría que se tome muy en cuenta lo que opinen los laicos, que las comunidades tengan un espacio, una voz", dice y agrega: "Por ejemplo, que puedan ser consultados para elegir un obispo". "No digo que los obispos sean votados democráticamente –agrega– pero entre eso y que sólo sean elegidos por un poder central hay un margen en el que se puede encontrar una manera de participación de la comunidad. Es una forma de escuchar las realidades locales, regionales. Los problemas latinoamericanos no son los mismos que los de África o los de Europa Central". El lugar que ocupa la mujer en la Iglesia es otra de las cuestiones en los que se está en deuda, según Velasco. "Lamentablemente, es un tema cerrado que la mujer pueda acceder al ministerio ordenado como sacerdote. Francisco señaló que Juan Pablo II lo había dispuesto así. Las mujeres tienen un papel muy secundario a pesar de que son la mayor parte de la feligresía, las que les trasmiten a sus hijos la religión, las que participan en la vida de las parroquias. Hay una cierta miopía para leer los signos de los tiempos de hoy", afirma.Sobre Francisco, dice que uno de los puntos clave fue que se tratara de una persona con acción pastoral. "Es decir, no era un funcionario ni un intelectual. Ese contacto directo con la gente da otra perspectiva, y tiene que ver con las cosas que dice. Por lo demás, el descrédito al que había llegado el Vaticano era enorme, con los escándalos bancarios, los VatiLeaks, la protección a pedófilos", dice.

