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¿Es de ingenuos volver a tener utopías?

¿Es demasiado obvio exigir respuestas a los que mandan? 

06 de abril de 2014 a las 05:00 p. m.
¿Es de ingenuos volver a tener utopías?

Con mesura y tranquilidad en el tono, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, rechazó los intentos de linchamiento y habló con pesar de cierta "derechización" de la sociedad argentina. "Si se comete un delito, debe existir el debido proceso para la aplicación de penas", recalcó el funcionario al interpretar que la justicia por mano propia no es justicia.Ese es el pensamiento del Gobierno nacional en este punto. Quedó patentizado el miércoles último durante el discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en ocasión de recordar un nuevo aniversario de la Guerra de Malvinas.El kirchnerismo rechaza de manera contundente la violencia popular y no está dispuesto a permitir la irrupción de las milicias populares, al estilo mejicano. Ese lamento por la derechización social no está acompañado, sin embargo, por decisiones afines en materia de política económica, ya que las fórmulas neoliberales comenzaron a aplicarse de manera compulsiva en los últimos meses.La fuerte devaluación del peso implicó el inmediato y pronunciado incremento de las tasas de interés. El impacto de esas medidas no se hizo esperar: se produjo una marcada retracción del consumo.Por ejemplo, según datos de la Cámara Argentina de Medianas Empresas (Came), en el primer trimestre del año, el consumo cayó 7,2 por ciento comparado con igual período del año anterior.Que se sepa, desde hace una década los Kirchner repitieron una y mil veces que uno de los pilares del crecimiento y del desarrollo del país era precisamente el consumo interno.Con el agua al cuello, el Poder Ejecutivo parece haber arriado esa bandera. Ahora se aferra a recetas clásicas, al estilo de las que suele sugerir con frecuencia el Fondo Monetario Internacional (FMI).Argentina, al menos hasta el momento, decidió dejar de lado el progresismo en materia económica y cambió de ruta.En lo social no, según los protagonistas. Continúa en una senda en la que las estructuras jurídicas establecen las pautas para determinar sanciones a conductas ilegales o delictivas.Quien se queja y sale armado a la calle para repeler ataques o sancionar con su mano al delincuente se equivoca, aunque alguna razón le asiste cuando dice que no hay seguridad y que el Estado no lo defiende.El Estado debe ir al fondo de las cosas. La solución es que el país tenga una educación sólida y que sus habitantes puedan acceder a un trabajo digno y bien remunerado.Es posible que este razonamiento pueda interpretarse como un lugar común casi absurdo, impregnado de infantilismo.¿Es tan tonto volver a tener utopías? ¿Es demasiado obvio exigir respuestas a los que mandan? Nuestra sociedad se ha derechizado, como dice Capitanich. Y también hay que decir que está triste y angustiada. Los gobernantes tienen algo que ver con eso.