Éramos pocos y reapareció Milani
Argentina afronta su peor crisis económica desde el desastre provocado por el gobierno del radical Fernando de la Rúa en 2001.
Argentina afronta su peor crisis económica desde el desastre provocado por el gobierno del radical Fernando de la Rúa en 2001 y, en la actualidad, las reservas del Banco Central son las más bajas desde 2006, cuando apenas se situaban en los 28.400 millones de dólares. Hoy están en una cifra levemente superior. La presidenta Cristina Fernández se desentendió de la gestión y dejó las llaves del poder a la dupla que integran el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Economía. Axel Kicillof. Un hecho que no registra antecedentes en la historia contemporánea del país, sin dudas.La dupla hace lo que puede y conduce el timón de un barquito que por el momento va de lado a lado y no encuentra su norte.La realidad del último mes es la fotografía de lo que pasa y que lleva al mundo a mirarnos casi como el pariente irresponsable que, al menos una vez por década, despilfarra la fortuna familiar. Los argentinos asisten entre azorados y resignados al espectáculo. El mundo nos descalifica casi sin piedad ante lo que se juzga como la reiteración constante de errores políticos y económicos. El Gobierno prefiere creer que el equivocado es el mundo, no la Argentina .Como si nada hubiera pasado, cuando la semana iniciaba su curva descendente apareció un incunable del kirchnerismo, el jefe del Ejército, César Milani, quien muy suelto de cuerpo dijo que las críticas en su contra son una campaña contra la Presidenta.Definió como "patrañas" a los cuestionamientos que se le formulan desde todo el arco opositor y desde diferentes sectores preocupados por los derechos humanos y que no mantienen ligazones de ninguna índole con el poder central.Hay que decir que contra Milani no hay sólo críticas sino graves imputaciones por violar derechos humanos durante la cruenta dictadura militar que golpeó al país entre 1976 y 1983.Milani redobló la apuesta y dijo que se siente orgulloso de su carrera y volvió a hablar de una campaña orquestada para desprestigiar a la jefa del Estado y a él mismo. Estas palabras actúan como cuando se arroja un puñado de sal sobre un fuego. Son más bien una provocación antes que un argumento fundado para defender una postura, una ideología o un accionar determinado. ¿Es necesario que Milani tenga semejante reaparición en estos días? ¿Hace falta escucharlo o leerlo? ¿Aporta?Se podrá decir que con la jefa del Estado despreocupada del día a día, la dupla gobernante no puede estar en todos los detalles y en todas las áreas de gobierno. Lo que pasa es que esta gestión hizo de los derechos humanos una bandera y Milani, recientemente ascendido a teniente general y jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército, no es un "detalle más" a esta altura de las cosas.

