En honor a Maquiavelo
En este período que desembocará en las elecciones legislativas, los candidatos desplegarán un arsenal de ideas con el único intento de captar el voto.
En este período que desembocará en las elecciones legislativas del 27 de octubre, los partidos políticos, alianzas y los propios candidatos a diputados y senadores nacionales (en nuestra provincia sólo se vota la primera categoría) desplegarán un arsenal de ideas con el único intento de captar el voto. Por lo que se ve, los escrúpulos no harán mella en las estrategias de campaña. Mencionamos sólo algunos casos muy significativos y que sirven para que la situación se vea con toda claridad. Daniel Scioli. Gobernador de la provincia de Buenos Aires. De ser un funcionario políticamente ultrajado por el kirchnerismo, pasó a ser el niño mimado. Por necesidad, los K lo ven ahora como "el hombre" para impedir la hecatombe. Scioli se olvidó de todo y salió públicamente a decir lo que en privado suele negar y hasta mofarse. En realidad, no se entiende muy bien. Sergio Massa. Intendente de Tigre. Pasó de ser el señor "Ni" a un acorazado de la oposición. Ahora ve el pelo en el huevo todo el tiempo. Hasta hace pocos días, daba extraños pasos de minué para evitar definiciones contundentes, o al menos medianamente claras sobre la realidad nacional. Ahora, Massa y Scioli confrontan como si fueran hombres de partidos políticos diferentes. Hasta julio se definían como amigos del corazón, con muy buen trato y con proyectos políticos que alguna vez podrían confluir. El posicionamiento de cada uno los lleva a mirarse como enemigos de siempre. Parece extraño pero es así. Néstor Kirchner. Los kirchneristas se aprestan a utilizar como elemento emotivo de la campaña electoral del Frente Para la Victoria el tercer aniversario de la muerte del expresidente, que es el 26 de octubre, es decir, un día antes de la votación. Obviamente, y con motivo de la fecha, no es fácil deducir que ese fin de semana el oficialismo nacional violará la veda electoral con la excusa de la evocación del fallecimiento del expresidente. Hay que recordar que en la campaña presidencial de 2011, Cristina Fernández utilizó siempre el vestuario negro, que hoy todavía luce, característico del luto. Eso, está claro, le trajo grandes dividendos electorales. José Manuel de la Sota. Sumó a Blanca Rossi, la conocida locutora y conductora radial recientemente jubilada. ¿Cuál es el interés del delasotismo para sumar a la señora? Sólo su popularidad, porque puede traer votos extrapartidarios y de la llamada "no política". Sólo eso. Después, veremos qué pasa con "Blanquita" en el Congreso. Nadie duda de sus condiciones humanas, pero sentarse en una banca es otra cosa. Ramón Mestre. Impuso a su hermano Diego Mestre para ocupar el tercer lugar de la lista de candidatos. Diego Mestre es funcionario municipal con escasísimos antecedentes en el mundo de la política. Obviamente, aquí jugó el apellido del candidato para reforzar la lista. También irá al Congreso. Resumiendo, la consigna es sumar votos. No importa cómo. ¡Viva Maquiavelo!

