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Elefantes en Colón y General Paz

Si alguien quiere ocultar un elefante, lo mejor que puede hacer es llenar el lugar de elefantes. 

23 de marzo de 2014 a las 04:18 p. m.
Elefantes en Colón y General Paz

Si una persona con un elefante se muestra en la esquina de las avenidas Colón y General Paz, en la ciudad de Córdoba, probablemente será el centro de atención de todos los que pasen por allí. Y la acción de la prensa y las redes sociales hará que el hecho se convierta en un suceso popular de manera muy rápida.

Si el señor que lleva o monta el elefante quiere evitar la exposición pública, tiene varios caminos para seguir. El primero y más obvio es retirarse con premura, para evitar que la bola de nieve crezca.

El segundo es ocultarse bajo un lienzo de dimensiones importantes, aunque esta receta es un tanto obvia y poco eficiente.

Y existe, entre otros tantos, un camino que le permitirá quedarse en el lugar sin ser visto: repletar la tradicional esquina cordobesa de personas con elefantes.

De esa manera, el hecho único y extraño dejará de ser tal.

Eso hizo, de alguna manera, el imputado Eduardo Rodrigo, titular de la financiera Cordubensis (CBI). Metafóricamente, inundó la esquina de elefantes, lo que en la causa puede interpretarse como que en su estrategia para aliviar su responsabilidad trató de repartir culpas y acusaciones.

Lo que parece a simple vista como una operación simple, distractiva y hasta delatora para trasladar el peso de los supuestos ilícitos que se habrían cometido, no es tan así.

Es que los nombres que mencionó en su extensísima declaración no son antojadizos. En su gran mayoría, figuraban en la carta atribuida al financista Jorge Suau, encontrado muerto dentro de su camioneta en febrero pasado.

Las menciones parecen tener algún grado de verosimilitud, lo cual, en su caso, significará nuevas pistas para la investigación judicial.

Pero la cosa no termina allí: los mencionados y otras personas también hacen su juego e involucran a más gente. Por temor o por estrategia, hablan y acusan.

Son muy frecuentes los comentarios de políticos o empresarios, por ejemplo, que denuncian que tal o cual intenta “salvarse” acusándolo de estar comprometido con la financiera que hoy parece mala palabra para el establishment cordobés.

Lo que ocurre es que en la carta que supuestamente escribió Suau aparecen personas muy importantes del mundo político, económico y comercial de Córdoba, la mayoría de las cuales queda mal parada.

El tema cala hondo en los despachos del poder provincial y de la ciudad de Córdoba. También, en el empresariado.

Esa guerra de “yo no fui, fue el otro” seguramente arrojará algunos datos interesantes para quienes quieran develar qué pasó. La tapa de la olla cada vez se descorre más.