El señor de la memoria
La hierba de las noches (Anagrama, 2014), nueva novela de Patrick Modiano, Premio Nobel de Literatura de este año. Como dijera Denis Cosnard: “Un ejemplo del género que él ha creado, la autoficción poético policial”.
Hace dos semanas, cuando se anunció que el francés Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) había ganado el Premio Nobel de Literatura "por el arte de la memoria con el que ha evocado los más incomprensibles destinos humanos y descubierto el mundo real de la ocupación" nazi en su país, los libreros entrevistados por los medios aseguraron que casi no contaban con ejemplares de su vasta obra. Ese problema se solucionará en estos días, cuando reciban las reediciones de En el café de la juventud perdida (2007) y Calle de las tiendas oscuras (1978, Premio Goncourt), junto al lanzamiento de La hierba de las noches (Anagrama, 2014). Esta nueva novela lo pinta de cuerpo entero. Como escribió Denis Cosnard en Le Monde , es un magnífico ejemplo del género "que él ha creado: la autoficción poético-policial", a través de una interesante tensión entre el presente y el pasado y un romance con una mujer misteriosa, con su imprescindible trasfondo político.El narrador, un escritor llamado Jean, habla hoy, con cierta nostalgia, de un pasado realmente vivido: "No lo soñé", se dice y nos dice más de una vez para reafirmar que se trata de un recuerdo extrañamente querido.De aquel tiempo, mediados de la década de 1960, en el que se vio envuelto en una investigación policial de la que finalmente pudo librarse, le queda una libreta y, en sus páginas, curiosamente, otro registro de la misma tensión: en medio de datos de lo que era su presente, van surgiendo los que recopilaba sobre lo que en el pasado habían vivido otros, por ejemplo, el poeta Tristan Corbière y Jeanne Duval, la amante de Baudelaire, "páginas enteras dedicadas a ellos, lo que tendería a demostrar que para mí tenían mayor importancia que la mayoría de los vivos con los que tuve que ver por entonces".Allí está el registro de su romance con esa misteriosa mujer que se movía por París con documentación falsa, y se las ingeniaba para no hablar de su vida: "Se escabullía de las preguntas demasiado concretas: cambiaba de conversación, como si estuviera pensando en otra cosa, con expresión de no haber oído". Esa mujer estaría involucrada en el crimen de un político marroquí, lo que coloca a la ficción en el horizonte del secuestro y asesinato, a fines de octubre de 1965, de Mehdi Ben Barka, un luchador por la independencia de Marruecos. En consecuencia, las habituales referencias en las ficciones de Modiano al colaboracionismo francés con el nazismo, aquí se amplifica a través de la crítica a la Francia poscolonial.Las personas y las cosas pueden desaparecer de nuestras vidas de un día para otro. Así le pasó a Jean, sin previo aviso, con esta mujer. El Estado –esta es la metáfora con la que juega Modiano en sus novelas– siempre obra de ese modo: reformula periódicamente la trama urbana para borrar las huellas de todas las memorias que puedan poner en duda sus valores morales o que puedan testimoniar sus momentos de crisis. Entonces, los personajes de Modiano, para hacer justicia, se encargan de recordar todo lo que ha sido eliminado de la ciudad por esos motivos.

