El sabor en peligro
La noticia ya no pudo ser contenida, se confirmó oficialmente y para muchos fue devastadora: se había terminado el ketchup en todos los locales McDonald’s.
La información comenzó a circular como un rumor inquietante que se transmitía nerviosamente por lo bajo, casi como un susurro, tal vez para evitar corridas, escenas de caos o que los niños se enteraran. Sin embargo, en un momento dado, la noticia ya no pudo ser contenida, se confirmó oficialmente y para muchos fue devastadora: se había terminado el ketchup en todos los locales McDonald's. Si bien la cadena de comidas intentó tranquilizar al pueblo de la Nación aclarando que se trataba de una situación transitoria, en muchos hogares se vivieron escenas de desesperada búsqueda de sobrecitos que hubieran quedado guardados en carteras, bolsillos, cajones de escritorio, heladeras, etcétera.Incluso como ocurre en estos casos, apenas confirmado el faltante se disparó un mercado negro feroz en el que los sobrecitos llegaron a cotizar a 500 pesos para la venta. "Mi mujer siempre me criticó por guardarme sobrecitos de ketchup cuando comía una hamburguesa, hoy soy dueño de una pequeña fortuna", explicó un oficinista devenido en arbolito dedicado a la venta de la preciada salsa, que murmuraba disimuladamente "hay ketchup, hay ketchup".Mientras las organizaciones que nuclean a los consumidores de ketchup del país (como la Liga Argentina de Catadores de Salsas de Tomate o la Asociación Nacional del Ketchup), denunciaban gigantescas maniobras especulativas de acopio, para hacer subir artificialmente el precio del producto, el economista José Joint Venture consideró que "esto es sólo es la punta del iceberg". "Dispongo de información privilegiada según la cual en cuestión de días se agotarán las reservas de salsa tártara que tiene el país. Además están cayendo de forma acelerada las de chimichurri para los choripanes", afirmó el experto. "No quiero ser alarmista, pero con los actuales niveles de consumo, la Argentina sólo dispone de chimi hasta mayo", agregó. Desde el Gobierno, en tanto, diversas voces salieron a calmar a la población asegurando que la provisión de salsas en el país está asegurada. "Ya está en camino un barco proveniente de Rusia, cargado con 500 toneladas de salsa tártara original proveniente directamente de las estepas", afirmó el responsable del área de aderezos de la Secretaría de Comercio Interior, José Pimentero. Si bien el funcionario reconoció la situación, aseguró que en estos momentos está garantizado el 60 por ciento de las salsas que normalmente acompañan a las patas flambeadas. Pimentero también deslizó que detrás del faltante de ketchup y otros "adobos y condimentos" está la mano de alguna organización que persigue generar mal humor social quitándole el sabor a la mesa de los argentinos. "De esta pulseada decisiva depende que la Argentina que dejemos a nuestros hijos sea un país insípido o una nación sabrosa", finalizó arengando el funcionario desde lo alto de un escritorio.A veces el sabor y el destino de un pueblo van de la mano.

