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El presidente bajó en tu jardín

Desde el regreso a la democracia, los 12 años de kirchnerismo fueron los más intensos en el uso de la flota presidencial para cuestiones personales. 

13 de marzo de 2016 a las 12:05 a. m.
Redacción La Voz
El presidente bajó en tu jardín

Los pájaros que se cobijaban en las ramas de la arboleda del Córdoba Golf Club de Villa Allende se sobresaltaron. De pronto, apareció sobre ellos algo impensado: un Sikorsky Black Hawk, un helicóptero demasiado imponente, que motivó que gorriones y palomas huyeran a ala batiente. Fue a fines de la década de 1990, en pleno auge de la Argentina "primermundista". De la nave, que se posó frente a la explanada de la confitería, bajó sonriendo el presidente Carlos Menem. Minutos después, se fundiría en un abrazo con su amigo Eduardo Romero, con quien iniciaría una ronda por nueve hoyos con más chistes que birdies o águilas.El recuerdo aparece en momentos en que el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, fue acercado la semana pasada hasta su casa por el presidente Mauricio Macri. Lo que sería un gesto de buen hombre generó una polémica porque el vehículo utilizado fue nada menos que el helicóptero presidencial, cuyo descenso se produjo en un lugar no habilitado.Si Macri imita a sus antecesores, podría ganarse unas cuantas críticas y, tal vez, alguna denuncia desde la oposición. Claro, este mandatario cuenta con la ventaja de ser porteño, lo que evita continuos traslados al interior por motivaciones familiares.Desde el regreso a la democracia, los 12 años de kirchnerismo fueron los más intensos en el uso de la flota presidencial para cuestiones personales. Según reveló en su momento uno de los pilotos de la flota en la década de 1980, Raúl Alfonsín sólo utilizaba el helicóptero para una visita periódica a una estancia de Chascomús, donde residía una persona de su entorno. Quedó como una anécdota ante lo que llegó después.Carlos Menem fue el primero en darles plena ocupación a los pilotos, especialmente porque realizaba viajes mensuales a La Rioja. Llegaba a la Capital provincial en alguno de los aviones de flota y de allí partía en avioneta hacia su pueblo, Anillaco.Pero, el riojano también fue superado en cuanto al millaje que le pagaron los argentinos para sus viajes personales dentro del país. No por su sucesor, Fernando de la Rúa, sino por el matrimonio Kirchner. Los seis mil kilómetros que hay de ida y vuelta entre Buenos Aires y Río Gallegos fueron cubiertos casi de manera semanal por los aviones presidenciales, incluso algunas veces sólo para llevar los diarios del día.Néstor Kirchner tuvo denuncias por la utilización personal de la flota y el alquiler de otros aviones. No sólo por descanso personal, sino también para la concurrencia a actos partidarios como ocurrió el 14 de mayo de 2010, cuando dos aviones presidenciales llevaron a una comitiva hacia el sur.Con Cristina Fernández, el tránsito siguió igual. Incluso, hubo una presentación de un particular por la utilización del Tango 02 en un vuelo que se hizo sólo para trasladar a Florencia Kirchner, la hija de la mandataria, de Río Gallegos a Buenos Aires.Sin duda, en materia de viajes, desde Menem a estos tiempos el Estado se fusiona con lo particular. Lo doloroso es que la cuenta va al bolsillo de la gente.