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“El antikirchnerismo engrandece al Kirchnerismo"

Jorge Fontevecchia, director del diario Perfil, estuvo en Córdoba para presentar su libro “Quiénes fuimos en la era K”. Habló sobre la política nacional y su perspectiva respecto del futuro inmediato.

17 de agosto de 2015 a las 12:10 a. m.
Redacción La Voz
“El antikirchnerismo engrandece al Kirchnerismo"
El kirchnerismo. “No es la causa, sino la consecuencia de un fenómeno más complejo” (Martín Baez/La Voz).

Fontevecchia se pregunta en el título de su último libro Quiénes fuimos en la era K , y en la pregunta está implícita la asunción de que el resultado es producto de una responsabilidad colectiva. La polarización, el pendular de la historia argentina, las crisis y resurrecciones que cada tanto nos afectan no son achacables a un solo actor, sino a toda una estructura social que ejerce de este particular modo a la política.

El libro es también una forma de celebrar los 10 años de la segunda etapa del diario Perfil . La primera había sido el malogrado intento de ofrecer un diario con lectura de profundidad de lunes a viernes. El final abrupto de aquella apuesta en julio de 1998 no convenció a Fontevecchia de que un diario más era inviable en Buenos Aires. Así, que en septiembre de 2005 nació este segundo diario Perfil.

Diez años después su propietario y director decide marcar ese acontecimiento con un libro que recopila parte de las contratapas en las que plasma su opinión sobre la realidad política.

“Se tomaron los seis millones de caracteres de mil contratapas que surgen de 10 años de kirchnerismo para extraerles el núcleo. De esto resultan 600 mil caracteres a los que les sacamos todo vestigio histórico para que cuando uno lo lea le dé la sensación 
de que es nuevo. Obviamente es un balance de estos 10 años de kirchnerismo”, explica.

¿Y a qué conclusión llega en ese balance?

–A que el kirchnerismo no es una causa sino una consecuencia de un fenómeno más complejo que nos incluye a todos como actores. Todos somos responsables de lo bueno y de lo malo que nos sucede como sociedad. Desde una perspectiva sociológica, podemos tomar como enseñanza para el próximo ciclo que está por comenzar, que es un error entregarles a los nuevos gobiernos una extensa luna de miel. Los mismos jueces que hoy se escandalizan por la falta de republicanismo, aprobaban todo. Los mismos medios de comunicación que hoy despotrican, antes aplaudían de pie. Hay ahí una responsabilidad de todos y una enseñanza 
que nos debe servir para no repetir los mismos errores.

¿Con todos los gobiernos nos pasa lo mismo?

–Siempre incurrimos en ese comportamiento pendular que es el eje del problema del subdesarrollo. La tesis subyacente es que el subdesarrollo depende del grado de amplitud del péndulo. A mayor amplitud del ángulo en el que se mueve el péndulo, más subdesarrollo. En todos los países hay ciclos, pero el grado de ese ángulo es mucho menor en los países desarrollados que en los países subdesarrollados.

¿Por qué interpreta que el ­antikirchnerismo es funcional al kirch­nerismo?

–Hay un 15 por ciento de la sociedad que piensa que el kirchnerismo es lo mejor que le pasó a la sociedad. Otro 25 por ciento piensa que es lo peor. El 60 por ciento restante no es politizado y no tiene una determinación tomada y puede definirse en una dirección o la otra. El problema es que ese 15 por ciento a favor y el 25 en contra son los que compran diarios; son los ven los canales de noticias; los que escuchan programas de radio. ¿Cómo puede ser, que si el 25 casi duplica al 15, que luego el kirchnerismo obtenga resultados electorales como primera minoría? Porque el antikirch­nerismo engrandece al kirchnerismo con la ferocidad en las críticas. Ese 60 por ciento apartidario cree que todas esas profecías apocalípticas son como los monstruos que aparecían en los mapas del mundo antes de Colón. Y termina votando a lo que considera más seguro.

-Pero hay un núcleo duro de ­votantes del kirchnerismo, según las encuestas, de 30 por ciento apro­ximadamente. Es una base im­portante.

–Una cosa es voto y otra cosa creer que es lo mejor que le pasó al país en la historia. El que lo vota se constituye del 15 por ciento de verdaderos militantes y el otro 15 por ciento sale del 60 por ciento que mencionábamos antes.– ¿Por qué el oficialismo conserva sus posibilidades de ganar a pesar del 25 por ciento de inflación, las denuncias contundentes de corrupción, el discurso autoritario? –Se debe a que gracias a un período de crecimiento de los precios de las materias primas que exportamos, hubo excedente para hacer políticas sociales con subsidios que nunca antes habíamos tenido. Lo mismo sucedió en Brasil. La cantidad de personas que han tenido acceso a un subsidio y que están en la clase más baja están muy agradecidas, porque a pesar del 25 por ciento de inflación están mejor. El problema que tiene el kirchnerismo, que es el mismo problema que tiene el populismo en general, es que estamos construyendo una sociedad de consumidores pero no de productores. Eso no está mal como primer paso, porque alguien que nunca pudo consumir, que empiece a hacerlo es un salto cualitativo muy significativo. Pero para pasar a esa persona de consumidor a productor hace falta mucho más. Se requiere de inversiones mucho mayores en educación, salud, seguridad. El populismo ha sido eficiente en sacar de la extrema pobreza a porcentajes importantes de la población. El problema es que no tiene las herramientas para pasar a la segunda fase. Y si no transformamos a esas personas en productoras, se vuelven esclavas del Estado. – Desde que regresó la demo­cracia en 1983, el peronismo en sus diferentes formas gobernó nuestro país durante 25 años. Esto nos tiene que decir algo respecto de cómo estamos... –Es que en el fondo el peronismo es un partido de poder. ¿Y el poder como se mantiene? Satisfaciendo al consumidor, que es el votante. La única forma de ir progresando es educar al soberano para que el votante vea las diferencias entre beneficio de corto plazo y de largo plazo. Dicho esto, ¿resultaría justo pedirle a un votante que estaba en la extrema pobreza en 2004 que pospusiera gratificaciones? No, ese votante no podía hacerlo. Por eso hay que dejar claro que no es que esté todo mal, pero eso no implica que no se pueda criticar al kirchnerismo.– ¿Cómo describiría la posición de Perfil respecto del Gobierno y de los medios más críticos? –No es la posición más cómoda, porque la audiencia, los que compran diarios revistas, programas con algún sesgo político es gente que en general está a favor o en contra. Nuestra mirada es que cosecha y siembra no van juntas, y en el futuro la gente va a llegar a la conclusión de que nuestra postura fue la más acertada... Estamos construyendo credibilidad.– ¿Partidariamente, quién representa esa posición? –Yo dije que iba a votar por Mar­garita Stolbizer. Esa posición podría estar representada por la social­de­mocracia, un liberalismo de izquierda, que ni Macri, ni Massa ni Scioli representan. Creo que los tres son muy parecidos y representan todos al partido del poder. Va a haber diferencias de tono, pero los cambios van a ser homeopáticos.– ¿Qué debemos entender por eso? –Si tuviera que sintetizar, diría que habrá continuidad y cambio simultáneamente. Si Scioli quiere hacer sólo continuidad va a chocar con la economía, y si Macri quiere hacer sólo cambio va a chocar con la cultura. Argentina es un país de centroizquierda, poco afecto al capitalismo, sobre todo después de 2002, y tiene una actitud crítica hacia el neoliberalismo. Por lo que si Macri quisiera aplicar una política ortodoxa la sociedad se lo impediría desde un punto de vista político cultural, sociológico. Y si Scioli quisiera continuar con esta política económica el mercado se lo va a impedir, porque esta política económica sin cambios no resiste un año más.– ¿Usted interpreta que la sociedad no está tan polarizada como parece, o que esto es una etapa superable tan pronto como cambie el gobierno luego de las elecciones de octubre? –Creo que la grieta que se ve en los medios no es una representación verdadera de la sociedad. Parecería que la polarización de los candidatos refleja la existencia de dos países, uno que quiere cambio y otro que quiere continuidad. En realidad se trata de una estrategia electoral y una herramienta de posicionamiento de los medios. – ¿Cómo ve el futuro de Cristina Fernández después del 10 de di­ciembre? –Según los relatos kirchneristas y antikirchneristas, daría la impresión de que se queda controlando al gobierno que viene a través de La Cámpora, los diputados, los jueces, la procura­duría, los organismos autárticos del Banco Central, el Afsca. Creo, por el contrario, que ningún presidente consigue conservar el poder más allá de su mandato.

El libro

Quiénes fuimos en la era K. Jorge Fontevecchia / Espejo de la Argentina- Planeta