Dime cuánto ganas...
Desde que se le aplicara el suero de la verdad, el Indec comenzó a arrojar datos poco alentadores sobre el devenir económico del país, al punto de que el informe de la semana pasada reveló que tres de cada cuatro asalariados de la Argentina no consiguen ganar más que unos exiguos 6.500 pesos mensuales (con un piso de 1.200 pesos), monto que en plena vorágine inflacionaria apenas les alcanzaría para una economía de subsistencia. "Si no se eleva de forma sensible este nivel de sueldos, muchas familias argentinas no podrán volver a alquilar y se les tornará muy difícil resolver la problemática alimentaria, por lo que están en peligro de regresar a la antigua condición de nómades cazadores-recolectores, aunque eso sí, contarán con la ventaja de poseer el manejo del fuego, algo que nuestros ancestros recién lograron a fines del paleolítico", explica el economista antropológico, Darwin Dow Jones, autor del célebre libro Las glaciaciones, el enfriamiento de la economía global en el pleistoceno y el rol de los mamuts (*).De hecho, algunas conductas de los sectores de la población afectados por estas bajas remuneraciones, concretamente los pasivos que reciben la jubilación mínima, ya estarían cambiando a paso acelerado. En ese sentido, se afirma que los jubilados ya no van a las plazas a alimentar palomas, sino que procuran atraparlas, aparentemente con fines nutricionales. "Aprovechando la confianza existente con estas aves después de años de tirarles migas y granos, muchos jubilados las atrapan en cuanto se acercan confiadamente, para luego alejarse rápidamente de las plazas", afirman algunos sorprendidos testigos. "Estamos asistiendo a un dramático cambio de paradigma en la relación palomas-jubilados aprovisionadores: las aves ya no son vistas como tiernos especímenes a alimentar sino como una parte importante de la pirámide alimentaria de sus antiguos protectores", afirman preocupados desde la Sociedad Protectora de Palomas de Plaza, regional Rosario. De todos modos, y pese a las advertencias, funcionarios del Gobierno le encontraron algunos aspectos llamativamente positivos a estos raquíticos salarios nacionales, carcomidos día tras día por la inflación, por ejemplo: Baja generación de residuos sólidos
Quienes los perciben tienen tan bajo nivel de adquisitivo que prácticamente no generan basura, lo cual se traduce en una drástica disminución de enterramiento sanitario con el consiguiente beneficio para el medioambiente y el planeta. "Está comprobado que a mayores sueldos, es también mucho mayor la producción de residuos, lo cual constituye un problema de las sociedades opulentas. En nuestro caso, los que ganan hasta 6.500 pesos están obligados a aprovechar hasta los corchos y hay mucho menos para enterrar", explican desde la Secretaria de Medio Ambiente. Golpe al consumismo
Entendido como la acumulación, compra o consumo de bienes y servicios no esenciales, muchas veces como signo de estatus o prestigio, esta práctica es decididamente exótica para el grueso de los asalariados argentinos, compelidos a comprar lo estrictamente necesario para la supervivencia. El único lujo que se dan estos sectores es el viajar en aviones de Aerolíneas Argentinas, según confirmó la Presidenta. Elevación espiritual
Las privaciones derivadas de los bajos salarios llevan directamente a millones de argentinos al ascetismo, esto es la negación de los placeres materiales, lo que a larga permitirá nada menos que alcancen la espiritualidad. De todos modos, desde el Gobierno también se advierte un aspecto negativo en estas bajas remuneraciones: no pueden ser alcanzadas por el impuesto a las ganancias. "Es para nosotros un gran desafío encontrar la forma de vampirizarles algunos pesos a salarios tan insignificantes. Nos preocupa porque estamos perdiendo dinero pero más nos inquieta que estos asalariados se sientan ninguneados por el fisco y nos presenten una denuncia en el Inadi", consideró un funcionario de Economía mientras saca cuentas sobre cuánto recaudaría el fisco con un mínimo no imponible de 500 pesos.Ganar un sueldo decente en la Argentina no sólo parece una misión imposible, sino que con los números del Indec hasta es mal visto.(*) Originalmente, la obra fue recibida con dureza por la crítica, que la definió como una auténtica estupidez y a su lectura, una pérdida de tiempo. Pero al servir de guion de la exitosa película "La Edad de Hielo", se convirtió en libro de culto y ya avanza por su 20ª edición.

