Día “H”
Saquen un libro. Rogelio Demarchi.
Hablemos de literatura, ya que el jueves quedó inaugurada una nueva edición de nuestra Feria del Libro (plaza San Martín, hasta el 21 de este mes). Y como hoy cierra el Viñetazo (Capilla del Buen Pastor) y ayer se conmemoró el Día de la Historieta, hablemos de una excelente historieta recientemente editada. Pero antes, una pequeña y necesaria digresión: el 4 de septiembre de 1957 apareció la revista Hora Cero Semanal , en cuyas páginas se publicó "El Eternauta", de Héctor Oesterheld y Francisco Solano López. En recuerdo a tan importante acontecimiento, en 2005 un grupo de artistas y editores relacionados con la historieta eligió esa fecha para conmemorar el "Día H". A propósito, Roberto von Sprecher y Federico Reggiani han coordinado el volumen colectivo Héctor Germán Oesterheld: de El Eternauta a Montoneros , editado este año por la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba. Ahora sí... El escritor Pablo de Santis y el dibujante Juan Sáenz Valiente son los creadores de El hipnotizador (Mondadori, 2010), historieta que originalmente salió en las páginas de la revista Fierro y que ahora en su formato libro reúne ocho capítulos. De Santis se aproxima a los 50 años; Sáenz Valiente aún no llega a los 30. Son una pareja perfecta. Los mínimos textos de uno se amplifican en el juego de luces y sombras, la diversidad de planos y las significativas escenografías que propone el otro.Por ambas cosas, Arenas, así se apellida el hipnotizador, es un personaje entrañable. Une la ciencia con el arte del espectáculo, es médico, pero sus sesiones de hipnotismo son públicas y tienen lugar sobre el escenario de un teatro. Y hace con los demás lo que él no puede hacer; si el hipnotizado duerme y recuerda lo olvidado, este hipnotizador sufre de insomnio y no puede dejar de preguntarse por el momento en que perdió el sueño, acaso para siempre. En términos literarios, el ocultismo de Arenas se comunica tanto con el género fantástico (alguien se ha apoderado de sus sueños para vivir lo que le ha sido negado en la vida real) como con el policial (arriba y abajo del escenario, el hipnotizador es un excelente investigador que puede resolver más de un misterio).Alto, de grandes y flacas manos, con mirada melancólica y profunda, Arenas vaga de ciudad en ciudad en busca del hombre que le quitó la dicha del descanso diario, lo que quiere decir que a lo largo de estos ocho capítulos nos contará la triste historia de su vida, cada uno de sus secretos, el tamaño de su fracaso, la razón de sus desvelos y cómo, siendo médico, devino hipnotizador.En el centro de su historia, una experiencia traumática se repite: hay padres que manipulan caprichosamente la vida de sus hijos, lo que quiere decir que no siempre el amor es el más noble de los sentimientos. Por todo ello, El hipnotizador ratifica el especial placer que genera la lectura de una magnífica historieta.

