Después del título, lo mejor está por venir
José María “Pechito” López, alcanzó el galardón que siempre buscó con tesón y profesionalidad, el título de campeón mundial.
Después de correr en 23 temporadas en distintas categorías del automovilismo nacional e internacional, José María “Pechito” López, alcanzó el galardón que siempre buscó con tesón y profesionalidad, el título de campeón mundial. Fue en el mítico circuito de Suzuka, Japón, dos carreras antes de concluir el Campeonato Mundial de Turismo (WTCC), donde el riotercerense alcanzó la cumbre al comando de un Citroën Elysee del equipo oficial, que compartió junto a los franceses Yvan Muller (cuatro veces campeón de la división) y de Sébastien Loeb (nueve veces campeón del WRC).
López, que se inició en el karting de tierra a los 8 años, recorrió un largo camino hasta llegar a su momento cumbre, dejando a su paso la estela de cinco títulos en Argentina (cuatro en el TC 2000 y uno en TRV6) y dos en Europa (Fórmula Renault y Fórmula Renault V6), antes de obtener el máximo galardón, el primero para nuestro país en pista desde 1957, cuando Juan Manuel Fangio, consiguió su quinto campeonato en la Fórmula Uno. Yves Matton, director deportivo de Citroën Sport, se jugó una carta al incluirlo como tercer piloto de Citroën en el WTCC y tuvo su rédito. El cordobés le devolvió la confianza depositada a través de 10 victorias y nueve poles en el año.
Su conquista hizo que Citroën le renovara su contrato por las próximas dos temporadas y, por ello, López comenzará ahora a transitar otra senda. Hoy con la corona en mano, vive su momento de gloria y esplendor. Porque, después del título, lo mejor está por venir.
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