Derechos simios
“Es alarmante la discriminación que sufren los monos en el país. Estadísticamente, en Argentina un mono de cualquier tamaño tiene 2.180 veces más posibilidades de ir tras las rejas que un funcionario acusado de corrupción”, denuncian
Hasta los más recalcitrantes críticos del garantismo judicial y sus consecuencias deben ceder y reconocer que esta vez un tribunal de este cuño se manejó con acierto al conceder un habeas corpus y ordenar la liberación de la orangutana Sandra, quien se encuentra recluida en el zoológico porteño sin sentencia desde hace décadas, y lo que es peor, sin causa que justifique su situación en celda de aislamiento. "Es alarmante la discriminación que sufren los monos en el país. Estadísticamente, en Argentina un mono de cualquier tamaño tiene 2.180 veces más posibilidades de ir tras las rejas que un funcionario acusado de corrupción", denuncian desde la Organización Mandril para Defensa de los Derechos de los Grandes Simios. De todos modos, y si bien después de 20 años de cautiverio se le concedió a Sandra la libertad y se ordenó su traslado a Brasil, para que pase el resto de sus días en una playa, bajo una sombrilla tomando caipirinha y/o caipiroska, el fallo no le otorga indemnización alguna. "Por lo menos zafamos de garparle gracias a que le aplicaron la figura de 'sujeto no humano'. Pero estuvimos muy cerca de que la declararan humana y de tener que expedirle DNI y pasaporte", explicó un funcionario de Casa Rosada. Según versiones, parte del jurado consideró en su momento la postura de que como los seres humanos y los orangutanes (y el resto de los grandes simios) compartimos un ancestro común hace 12 millones de años, y todos somos miembros de la gran familia de los primates, Sandra sería una prima lejana de los hombres y por lo tanto, humana. "Nuestros primos son seres humanos. Mi primo segundo Roberto, por ejemplo, si bien tiene más pelo que Pie Grande y desde chico siempre se trepó a los árboles (incluso a eucaliptus), es humano (al menos eso creemos en la familia). Por lo tanto, la prima Sandra es tan humana como mi primo Roberto, o cualquier otro primo, a pesar de que está cubierta de pelos y trepa árboles" reflexionó Alexis "Mono" Aullador, un defensor del proyecto mundial de sumar a los grandes simios a las tallarinadas familiares de los domingos. "Debemos integrar a los grandes simios, no enjaularlos ni dejarlos librados a su suerte en las selvas" agregó Aullador. El fallo, de todos modos, generó controversia, especialmente por parte de aquellos que aseguran que el jurado que se expidió a favor de la orangutana no lo hizo por extender los beneficios del garantismo a los primates, ni por los argumentos del Proyecto Gran Simio, sino porque sus integrantes entraron en pánico después de que uno de ellos alquilara la última película del Planeta de los Simios ."Estos jueces llegaron a la conclusión de que la rebelión simia está a la vuelta de la esquina y como vieron que la mano se va a poner muy pesada con los humanos, decidieron posicionarse para los tiempos que vienen como jurado 'amigo de los simios", aseguró un veterano analista del Poder Judicial."Sandra es una orangutana, y en la colonia de simios rebeldes de la película hay varios orangutanes. ¿Demasiada coincidencia, verdad?", se preguntó con ironía el lúcido observador.Pero el fallo también repercutió en los lugares de reclusión, tanto en zoológicos como en institutos penales. Así como se incrementaron las consultas a abogados por parte de chimpancés, gorilas y otros grandes monos, en diversos institutos carcelarios se multiplicó la presencia de presos que se comportan como monos (se cuelgan de las rejas y de los techos, se alimentan con frutas y duermen en lechos de hojas) y reclaman que los manden con sus congéneres a Brasil.Inclusive algunos consiguieron disfraces y se pasean por los penales simulando ser monos de diferentes especies. "En el penal de Ezeiza ya se han contabilizado dos mandriles, un gorila, tres papiones y como 10 monos carayá grande. Está claro que son internos que están buscando la forma de aprovechar la jurisprudencia del caso 'Sandra'", explicó un agente penitenciario. "Si esto sigue así, vamos a tener que abrir un pabellón para monos", agregó mientras repartía bananas en varias celdas.Acaso el fallo a favor de Sandra repercutirá favorablemente, por ejemplo, en la situación procesal de los integrantes de la temible narcobanda rosarina de Los Monos. En principio no, porque beneficiaría a especímenes que no hubieran cometido ilícitos, pero de todos modos, esta y otras preguntas se abren en abanico en el escenario planteado por el reconocimiento de derechos a los grandes simios.

