Temas del día:

Cultura y geopolítica

Cultura Mainstream. Cómo nacen los fenómenos de masas. Del sociólogo y periodista Fréderic Martel, editado por Taurus (2014).

21 de julio de 2014 a las 12:01 a. m.
Rogelio Demarchi (especial)
Cultura y geopolítica

En diciembre del año pasado, los primeros ministros de Gran Bretaña y Dinamarca, junto al presidente de Estados Unidos, sonrientes, se toman una foto con el celular. Eso es una selfie. Estaban en medio de las ceremonias fúnebres por la muerte de Nelson Mandela, así que de inmediato son criticados por comportamiento inapropiado. Un par de meses más tarde, la selfie de un líder político ya no es criticada sino todo lo contrario: es tan imprescindible para contar su existencia como lo es para cualquier adolescente. La selfie , poco a poco, toma diversos ámbitos y lugares del planeta: en la entrega de los Oscar, se presenta como un hecho espontáneo; diez semanas más tarde, integra el protocolo de la alfombra roja en la entrega de los argentinísimos Martín Fierro; poco después, marca el día a día del Mundial de Fútbol en Brasil.Hoy, finalmente, se sabe que todas las grandes compañías que fabrican celulares han lanzado o están lanzando sus selfie-phone… En Cultura Mainstream. Cómo nacen los fenómenos de masas (Taurus, 2014), el sociólogo y periodista Frédéric Martel expone una investigación que le llevó años y que le dará una enorme alegría a los amantes de las teorías conspirativas: detrás de modas culturales como las selfies , hay una visión geopolítica de la cultura que sostiene que, "para influir en los asuntos internacionales y mejorar su imagen, Estados Unidos debe utilizar su cultura y no su fuerza militar, económica e industrial". Y esa cultura, por supuesto, incluye una "agenda valórica" que hace centro en "la libertad, la democracia, el individualismo, el pluralismo en la prensa, la movilidad social, la economía de mercado y el modelo de integración de las minorías".Entonces, mutatis mutandi, todos los grandes jugadores del mercado de la cultura quieren hacer lo mismo: chinos, árabes, indios, brasileños, mejicanos, venezolanos, rusos, todos producen información y entretenimiento con la idea de que esos productos les permitirán imponer ciertos valores culturales, una forma de mirar el mundo.El vocablo inglés "mainstream" se puede traducir como "la corriente principal". Luego, "cultura mainstream" señala a la corriente cultural que se globaliza y marca una tendencia en nuestro comportamiento o en una disciplina artística determinada (libros, películas, formatos de televisión, géneros musicales, festivales, vestimenta, etc.).Por todo eso, Martel describe este presente como una guerra mundial de los contenidos culturales, y en ella están involucrados todos los países que cuentan con una industria creativa, término más amplio que el clásico "industria cultural". Y esta guerra no se libra exclusivamente a nivel global, sino también, y simultáneamente, a nivel regional, por lo que admite múltiples liderazgos.En una guerra clásica, alguien gana y alguien pierde. Acá es más complejo porque está Internet, que si de algo se alimenta es de cultura, información y entretenimiento: "Después están los países que ven disminuir sus cuotas de mercado. Al no haber construido unas industrias creativas poderosas, están en declive; al no haber abrazado la globalización y sus mercados potenciales, van a la zaga; al no haber considerado Internet como una fuente de oportunidades y no haber visto en la red sino amenazas, podría ser que muy pronto dejasen de contar en el mercado de los contenidos".