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Caleidoscopio femenino

En Mi vida querida (Lumen, 2013), Alice Munro, la ganadora del Premio Nobel de Literatura de este año, compone, como siempre, atractivas figuras en su caleidoscopio femenino. Probablemente, este sea el último libro de la escritora canadiense.

29 de diciembre de 2013 a las 06:59 p. m.
Rogelio Demarchi*
Caleidoscopio femenino

Una de las mujeres de 2013 es la canadiense Alice Munro, la excelente cuentista que mereció el Premio Nobel de Literatura. Pocos meses antes de que recibiera tamaña distinción, se publicó en el país Mi vida querida (Lumen, 2013), un volumen de 14 cuentos que, probablemente, sea su último libro, ya que al tiempo de su lanzamiento mundial, en 2012, anunció su retiro. Ha dicho que se siente vieja (tiene 82 años) para seguir escribiendo. Estas 14 narraciones están divididas en dos bloques: 10 por un lado, cuatro por el otro. Vale empezar por estas cuatro, aunque estén al final: Munro advierte que "no son exactamente cuentos", ya que "forman una unidad distinta, que es autobiográfica de sentimiento aunque a veces no llegue a serlo del todo". Una mezcla de autobiografía y de ficción, entonces, donde el Yo se reconoce en lo emocional, más que en lo anecdótico: una creencia infantil, el celo entre hermanas, lo que se siente al recordar la casa de la infancia, la relación afectiva con la madre. Cuando narra esas historias, la conciencia de la escritora se ajusta al tiempo y al lugar de los sucesos. Así, pone en perspectiva, a lo largo del siglo 20, la condición femenina y, con ella, las condiciones que regulaban la crianza de los niños o las pautas culturales que determinaban la vida en pareja. En otros términos, si se quiere, cómo ha cambiado la educación sentimental de la mujer y, en consecuencia, la dinámica familiar. Ahora, con ese análisis presente, podemos leer los otros 10 relatos. Puestos en línea con esta caracterización de la zona más íntima de su obra, no son más que exquisitas variaciones sobre un mismo tema. Munro es tan mujer como las mujeres de sus cuentos, ¿por qué habría diferencias? Cuando escribe, habla de ella o de las otras, dibuja el mapa emocional femenino. Todas se parecen, y todas son distintas. Vivan en una ciudad, en un pueblo o en una zona rural; se hable de los años '30, la guerra y la posguerra, los '60/'70 o los tiempos actuales; y sean mujeres maduras, niñas o adolescentes, viven cosas parecidas y reaccionan de maneras diferentes, según la emoción que las sostiene, que está en relación directa con el lugar que ocupan en la trama de relaciones sociales que las definen (entre otras posibilidades) como esposa, hija, amante, hermana mayor, hermana menor, las condiciones de la época que les toca vivir y el grado de independencia o de sumisión que las vincula con la figura masculina presente. Es un juego tan sutil como encantador, atento siempre a los pequeños detalles, que por lo general necesita del paso del tiempo para que la reconstrucción de lo vivido se torne relato. El descubrimiento del amor o la sospecha del fraude afectivo, la opresión de la educación religiosa o la sumisión frente al marido, el fulminante deseo que provoca un hombre extraño o los celos que despierta la aparición de otra mujer, una experiencia infantil traumática o la adolescente que examina el "ser mujer" de la tía que la cuida. Munro siempre compone atractivas figuras en su caleidoscopio femenino.

*Especial