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“Basta con ser humano para estar en riesgo”

Los chicos de Aces afirman que todavía hay discriminación e ignorancia sobre el VIH-sida.

16 de diciembre de 2012 a las 12:03 a. m.
Redacción La Voz
“Basta con ser humano para estar en riesgo”

Han montado obras de teatro, entregado casi 20 mil pines pintados de rojo, han invitado a cientos de personas a las charlas de los viernes, pero los chicos de Aces saben que lo más importante de su militancia es estar siempre dispuestos a hablar con un amigo, un compañero, un familiar... y explicarle de qué se trata cuidarse del sida, y vencer los prejuicios que, sin dudas, todavía no han desaparecido.

“Sé que hay muchas cosas que han cambiado, pero, sin embargo, muchas otras siguen igual”, dice, con cierto desen­canto, Daiana, 27 años, estudiante de Abogacía. Y relata: “El otro día, en el Comedor Universitario, hablaba con un grupo de chicos y, por ejemplo, ninguno acepta que una mujer lleve preservativos en la cartera. Es una cuestión cultural, machista, pero, a esta altura de las cosas, no se puede creer”.

Los chicos también hablan sobre la autodiscriminación, y cuentan que algunos que se descubren infectados, dejan de ir a la escuela, de ir a trabajar, de salir a la calle. “Hay una muerte social que sobreviene al diagnóstico”, cuentan. Y aclaran que ya no hay grupos de riesgo, sino que el trabajo de prevención se hace aún con ancianos. “Basta con ser humano para estar en riesgo”, sostienen.

Belén (23 años) lleva el virus en su cuerpo, pero da la cara, aunque no le costó poco hacerlo. “Tardé en contárselo a mis compañeros del grupo, pero cuando lo hice recibí todo el apoyo y la mejor onda; me sentí menos sola”, cuenta.

Otro de los militantes del grupo insiste en que es bastante complicado hablar del tema con los padres. Incluso, en una escuela, se dijo, un padre prohibió que su hijo asistiera a clases de educación sexual.

“Todavía hay mucha ignorancia; gente que no sabe que no te vas a contagiar con un beso: se necesitarían dos litros de saliva para contagiarte. Hay alguno que me dejó de hablar por estar en el grupo. Te dan ganas de pegarles una patada en los tobillos”, dice, sin eufemismos, Mayra (20 años).

De la charla también participan Paola y Gonzalo, que formaron parte de los fundadores del grupo, y también Juan (18 años), Franco (14), Jeremías (16), José (18), Nadia (31) y Paola (16).

Mientras algunos insisten en que sigue la discriminación y otros en que todavía hay chicos que no se cuidan, también afirman que el hecho de pertenecer al grupo les da otra perspectiva para ver la vida, y que pueden hablar libremente con amigos, padres, abuelos y compañeros. “Es bueno sentir que muchos te tienen como referente para hablar del tema. Cuando vienen a preguntarme, me siento orgulloso”, dijo José.

Recuerdan, los más grandes, lo confusas que eran las explicaciones que se daban antes en las escuelas. “Lo mejor de Ignacio fue la manera sencilla con que nos explicó todo”, afirman.