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Autos locos

Se venden cada vez menos autos en la Argentina, y también en Brasil. Los cero kilómetro tienen por estos días menos salida que Robledo Puch. 

18 de mayo de 2014 a las 05:30 p. m.
Autos locos

Se venden cada vez menos autos en la Argentina, y también en Brasil. Los cero kilómetro tienen por estos días menos salida que Robledo Puch. Miles de vehículos se apilan en las playas de las terminales automotrices y en los salones de las concesionarias, pero nadie parece dispuesto a ceder: ni el Gobierno a bajar impuestos, ni los fabricantes a respetar (al menos en este caso) las célebres leyes de la oferta y la demanda, que grosso modo dicen que cuando la oferta excede a la demanda, el precio tiende a disminuir, que un aumento de precio tiende, más temprano que tarde, a disminuir la demanda, etcétera, etcétera. "No es de extrañar esta conducta, ya que en la Argentina todo el mundo sabe que las leyes y las normas en general no se cumplen, a tal punto que un grupo de científicos newtonianos denunciaría ante la Academia de Ciencias de Nueva York que en algunos lugares del país no se cumple con la ley de la gravedad", afirmó con alarma un veterano investigador del Conicet. Según esta versión, en ciertas zonas alejadas de la Argentina, y debido a la falta de control por parte de las autoridades, las cosas (incluidas las emblemáticas manzanas) no caen a tierra en cumplimiento de los postulados de Newton, sino que simplemente quedan flotando. Sin embargo, los sociólogos embarcados en estudiar esta pasión nacional por la ilegalidad, sostienen que sí tiene bastante aceptación otro compendio legal conocido como Ley del Menor Esfuerzo. No está claro cuándo fue sancionada dicha norma, pero tiene tantos adherentes en el país, que el estadista argentino-japonés Mario Ishii, exintendente de José C. Paz, y actual legislador, propuso reinstalar el servicio militar obligatorio para que aquellos jóvenes que no trabajan ni estudian se conviertan en colimbas y adopten el código samurai.Los críticos de la iniciativa sostienen que es un regreso a la figura del "gaucho vago y mal entretenido", denunciada en su tiempo por el Martín Fierro y que servía para mandar milicos a la línea de fortines. "Ahora el único fuerte que queda es Fuerte Apache, pero estamos pensando en la Muralla China, que tiene miles de kilómetros y está bastante mal vigilada", afirman desde el entorno del shogun Ishii.Pero volviendo a la oferta, la demanda y los precios exhorbitantes de los autos en el país, la pregunta que se hacen miles de argentinos que necesitan renovar con urgencia su viejo modelo, es sencilla: ¿de qué nos disfrazamos?Una posibilidad es producir el auto propio, de manera artesanal, tomando como base modelos clásicos y simples como el Rocomóvil de los hermanos Macana (integrantes de la legendaria escudería de los Autos Locos). Se trata de una cupé paleolítica sin techo para chofer y acompañante, que como su nombre lo indica, está íntegramente desarrollada a partir de una gran roca que se puede conseguir fácilmente en las sierras (lo que evita la importación de la materia prima y las consecuencias nefastas de la devaluación). A partir de este material, el chasis y los interiores son modelados pura y exclusivamente a mazazos.Otra variante es la de incursionar en el mercado del usado, pero de vehículos militares. Hurgando en el material de rezago del Ejército se pueden conseguir a buen precio tanques Sherman de la Segunda Guerra en buenas condiciones, que otorgan innumerables ventajas para circular en la Argentina: garantizan un viaje seguro por las temibles rutas nacionales, permiten disfrutar del aire libre y del paisaje al que viaja en la torreta, posibilitan atravesar piquetes (incluso los del gremio de portuarios que arrojan gente por los puentes), no gastan neumáticos ni sufren el ataque de pinchagomas porque tienen orugas, proporcionan acceso seguro a los barrios bravos ya que su blindaje es a prueba de pedradones, pueden circular sobre baches sin problemas, entre otras ventajas. Y, finalmente, está la posibilidad de comprar un auto chino por Internet. Por 3.700 dólares se puede acceder a un minisedán tan pequeño que puede llegar tranquilamente por encomienda. Está diseñado para que viaje de manera incómoda un grupo familiar conformado por padre, madre, un hijo de hasta 1.58m de altura y una mascota de más de 200 gramos (un cobayo, una tucura, etcétera).Pero está claro que ni estos paliativos, y mucho menos los cruces de acusaciones, le darán arranque a la industria automotriz y llevarán tranquilidad a miles de trabajadores. Tal vez si prueban con ese combustible de alto octanaje llamado sentido común, las cosas vuelvan a funcionar.