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Un vice "friendly"

Si algo a esta altura no puede negarse es que el escándalo en torno de la ex Ciccone Calcográfica deja al menos una enseñanza: que el vicepresidente Amado Boudou es un tipo que jamás olvida a sus amigos y siempre está dispuesto a darles una mano. Luis Heredia.

18 de marzo de 2012 a las 12:02 a. m.
Un vice "friendly"
Como vice, un buen amigo. Amado Boudou.

Si algo a esta altura no puede negarse es que el meneado escándalo en torno de la ex Ciccone Calcográfica deja al menos una enseñanza ejemplificadora: que el vicepresidente Amado Boudou es un tipo que jamás olvida a sus amigos de toda la vida y siempre está dispuesto a darles una mano, en este caso a través de un millonario contrato para la impresión de billetes de 100 a uno de ellos, Guillermo Vandenbroele, que hasta hace poco era un sufrido monotributista.

“Si esto no es jugarse por un amigo, ¿jugarse por un amigo qué es?”, preguntan enternecidos por el gesto y sin poder contener las lágrimas varios funcionarios del Gobierno nacional.

“Más que un acto de tráfico de influencias, o de ‘corrupción’, como pretenden desnaturalizarlo desde la oposición, lo de Boudou es un gesto que enaltece eso que tanto valoramos los argentinos y que debemos cuidar los seres humanos y que es la amistad”, afirmó el sociólogo francés Pierre Mon Ami, autoridad mundial en comportamientos amicales. “Boudou demostró que es un vicepresidente friendly , lo cual no es poco en un país donde no tener amigos está muy mal visto”, agrega el experto.

Quienes defienden la amistad como un bien supremo también destacan el mérito de esta actitud del ex ministro de Economía, ya que sostienen que lamentablemente son cada vez más comunes los ejemplos de personas que cuando llegan a puestos encumbrados se olvidan literalmente de sus amigos. “No responden a sus llamados, los hacen atender por sus secretarias, o fingen no reconocerlos cuando se encuentran de modo casual con ellos. Eso es muy triste”, dicen los cultores de la fraternidad humana. Y agregan lo valorable de la actitud de Boudou: “No sólo no se olvida de sus amigos, pese a ser nada menos que el vicepresidente de la Nación, sino que les permite ganar hasta 50 millones de dólares imprimiendo billetes, y sólo para darles una mano. Incluso estamos seguros de que si a Vandenbroele se le clava una impresora, seguramente le mandará alguna fotocopiadora del Congreso para que pueda seguir haciendo billetes. Entre amigos no nos vamos a andar fijando en la calidad de impresión”, aseguran.

Lo cierto es que, a partir de esta fama, un nuevo fenómeno es motivo de comentarios en el Gobierno: el deseo de decenas de miles de argentinos de ser amigos de Boudou. Esta intención se manifiesta tanto a través de pedidos (en algunos casos desesperados) por las redes sociales, como en la búsqueda de un contacto personal con el vice.

Precisamente para atender a quienes quieren sellar con un abrazo una amistad para toda la vida con Boudou, se ha habilitado una ventanilla en el Congreso donde se puede realizar el trámite específico. Los interesados, que todos los días forman colas de cientos de metros, deben llenar una solicitud de amistad con sus datos personales y las razones por las cuales quieren iniciar una relación de aprecio o camaradería con el presidente del Senado.

“Yo quiero tener un millón de amigos”, cantaba el brasileño Roberto Carlos décadas atrás, lo que merece una reflexión desde el boudouismo. “Lo de Roberto Carlos era demasiado idealista, el concepto de nuestro líder es ‘yo quiero tener un millón para mis amigos’”, se entusiasma el presidente del Club de Amigos de Amado Boudou, organización que está a la expectativa de que se le otorgue la extracción de petróleo de las áreas que las provincias le están quitando a Repsol-YPF por falta de actitud y contracción al trabajo.

Pero no todas son rosas en el camino del vicepresidente más amiguero de la historia reciente de la Argentina; semejante grado de popularidad habría despertado los celos y quizá la envidia de algunos funcionarios menos populares, entre ellos el ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien, llevado por estos sentimientos, habría filtrado datos a los detractores del culto a la amistad que el vice practica a rajatabla.

Está claro: en sentido contrario a lo que indica su nombre de pila, Amado Boudou genera también algunos odios en torno a su persona. A pesar de eso, muchos proponen que el Día del Amigo sea rebautizado, al menos en Argentina, como el Día de Boudou.