Todo por la palta
"No es que no haya precios bajos, lo que sucede es que sufrieron una diáspora y emigraron a lugares exóticos", dijo un vocero de la Secretaría de Precios Esparcidos. Luis Heredia.
La historia está poblada de hechos que demuestran que humildes frutos, incluso los que generalmente tienen destino de clericó, han cumplido roles decisivos en la historia del hombre. Por citar un par de casos emblemáticos, basta recordar que por culpa de una manzana, Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso (suerte de reserva ecológica bíblica en la que desde entonces rige un estricto derecho de admisión), y también fue una manzana la que permitió descubrir la Ley de la Gravedad, luego de que se desprendiera del árbol e impactara con violencia en la mollera de Newton. Cumpliendo este destino de desempeñar papeles trascendentales en el devenir histórico, otro fruto modesto, en este caso una palta, tuvo un protagonismo determinante para convencer a las autoridades nacionales sobre la existencia de la inflación en la Argentina. El incidente es conocido porque fue relatado por el mismísimo ministro de Economía, Amado Boudou. Concretamente, su amiga y presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, adquirió una palta a un peso en el Mercado Central de Buenos Aires, cuando en las verdulerías de su barrio cotizaba hasta seis veces más.Escandalizada, Marcó del Pont llamó a Boudou para pedirle que aplicara la Ley de Abastecimiento para retrotraer el precio de la palta a los valores de mayo 2010. La revelación encendió la luz de alarma en el despacho del ministro, quien solicitó la palta como elemento de prueba, y convocó a una reunión de emergencia de los funcionarios de su cartera alrededor del fruto. A los asesores no les quedó más remedio que reconocer que había inflación, pero le recomendaron a Boudou mantener la calma, ya que por lo menos los motochorros no le arrebataron la palta a Marco del Pont cuando salió del Mercado Central, lo que habla de una mejora en los niveles de la seguridad en el país. Pero como consideraron que reconocer inflación generaría ataques de pánico en la población, decidieron lanzar la teoría de la "dispersión de precios", según la cual los precios bajos en artículos de primera necesidad existen, pero están diseminados anárquicamente. "No es que no haya precios bajos, lo que sucede es que por alguna razón que estamos investigando sufrieron una diáspora y emigraron a lugares exóticos como el Valle de la Luna, la Península Valdez o el Chaco. Incluso detectamos un excelente precio del kilo de yerba en la Isla de los Estados. Marco del Pont tuvo suerte y encontró el de la palta en el Mercado Central", aseguró un vocero de la Subsecretaría de Precios Esparcidos. A partir de esta certeza, se diseñó con rapidez una política activa en materia antiinflacionaria: recomendar a la población que camine para encontrar los precios dispersos. "Si la oposición quería políticas activas, qué mejor actividad que caminar. No sólo cabe la posibilidad de encontrar un precio disperso, sino que además se combate el sedentarismo que tanto mal le hace a la salud de la población", señaló entusiasmada la misma fuente. Una semana después, la flamante ofensiva presidencial de las milanesas de bajo costo (el kilo de la milanesa base a 21 pesos), terminó por acorralar a la inflación en el país.A partir del éxito del consejo de Economía y para no quedar en zaga en materia de recomendaciones de alto impacto, el canciller Héctor Timerman también decidió salir al ruedo con una sugerencia para los argentinos: en lo posible abstenerse de visitar Egipto en estos días, como si la gente hiciera cola para viajar a la convulsionadas arenas de los faraones."Evidentemente que las imágenes de batallas a pedradas, apaleamientos callejeros y cargas con camellos han reducido el interés por visitar Egipto, pero nunca falta el distraído que al ver esas muchedumbres con banderas negras, rojas y blancas piensa que son hinchas de Chacarita que todavía festejan el Metropolitano del 69", aclaran desde Cancillería. Con esta recomendación, el ministro de Relaciones Exteriores dio por iniciado el programa denominado "Después no digan que no les avisamos", destinado a evitar que los argentinos se metan de cabeza en alguna crisis internacional, porque después no hay medios para sacarlos. Creer o reventar; una palta, desde su modesto origen botánico, no sólo produjo un viraje en la política económica argentina, sino que hasta influyó en sus asuntos exteriores. Lo que se dice un fruto providencial.

