Sin impuestos no hay propiedad
Todo gobierno liberal debe abstenerse de violar derechos, debe respetarlos.
Todo gobierno liberal debe abstenerse de violar derechos, debe respetarlos. Pero este léxico puede inducir a error, dado que limita el papel del gobierno al de un observador no participante. Un sistema legal liberal no sólo protege y defiende la propiedad, la define y, al hacerlo, la crea. Sin legislación y sin juicios no puede haber derechos de propiedad, tal como entendemos esa palabra hoy en Estados Unidos. El gobierno dicta las reglas de propiedad especificando quién es dueño de qué y de qué manera los individuos particulares adquieren derechos de propiedad espe-cíficos. Identifica, por ejemplo, la obligación de los propietarios de bienes inmuebles de mantenerlos y hacer reparaciones en caso de ser necesarias, y especifica cómo se debe vender una propiedad que pertenece a más de una persona. Por lo tanto, asociar los derechos de propiedad con la ilusión de verse "libre del gobierno" tiene tan poco sentido como asociar el derecho a jugar al ajedrez con la vana ilusión de eludir las reglas. Los derechos de propiedad existen porque el derecho crea y regula la posesión y el uso de ésta.Es evidente que el gobierno debe contribuir a mantener el control de los propietarios sobre los recursos y castigar en forma predecible el uso de la fuerza, el fraude y demás infracciones de las reglas del juego. Buena parte del código civil, en lo referente a la propiedad, se dedica justamente a eso. Y el sistema de justicia penal canaliza una importante cantidad de recursos públicos a impedir la comisión de delitos contra la propiedad: hurtos, rapiñas, robos menores en tiendas, estafas, extorsiones, falsificación de testamentos, compra de bienes robados, chantaje, incendio premeditado, etc. El derecho penal (infligir castigo) yel derecho civil (exigir restitución o compensación) combaten una guerra permanente, en dos frentes y públicamente financiada, contra quienes violan los derechos de los propietarios.Al filósofo escocés David Hume le gustaba señalar que la propiedad privada es un monopolio concedido y mantenido por la autoridad pública a expensas de los contribuyentes. Como explicaba también el jurista inglés William Blackstone, siguiendo a Hume, la propiedad es "una creación política". Al poner énfasis en la relación entre propiedad y ley –lo que equivale a decir, entre propiedad y gobierno– Bentham estaba diciendo más o menos lo mismo. La esfera privada de las relaciones de propiedad ha adquirido su forma actual gracias a la organización política de la sociedad. La existencia misma de la propiedad privada depende de la calidad de las instituciones públicas y de la acción del Estado, incluido el hacer amenazas creíbles de proceso judicial y acción civil.

