"Si querés hacer plata, no hagas cómic"
Juan Ferreyra es uno de los dibujantes argentinos más codiciados por la industria historietística mundial. Trabaja para una editorial francesa.
–¿Qué sentís cuando te dicen que jugás en la primera división de la historietística mundial? –Me pone contento porque, desde chico, hacer cómic fue lo que más me gustó. Cuando tenía 6 ó 7 años leía Billiken y ahí me di cuenta de que quería dedicarme a esto. –¿Comenzaste dibujando solo o alguien te enseñó? –Empecé solo, pero mi papá me enseñó a dibujar un poco, porque él también dibuja. También tengo tíos y primos que lo hacen. Desde chico siempre me regalaron libros, revistas sobre el tema y me vino bárbaro para aprender. –¿Quiénes son tus ídolos? –Un dibujante de Superman , John Byrne. Cuando lo vi, me encantó y desde allí comencé a dibujar superhéroes. –¿Quiénes son tus referentes?. –Me gusta mucho cómo dibujan Adam Hughes; Travis Charest, un dibujante canadiense; Brian Bolland y Kevin Nowlan. También la australiana Laura Scott y Pía Guerra, que hace la serie de "Last Man". La colorista que más me gusta se llama Laura Depuy. –¿Quién lee cómics hoy? –Los que más leen no son los chicos sino las personas de 16 a 50 años. Mis fans son de 25 para arriba. –¿Qué es lo que más te gusta dibujar? –Antes lo que más me gustaba era dibujar superhéroes, pero ahora prefiero más historias reales. –¿Creés que podrías vivir de esto si trabajaras sólo para la industria nacional de la historieta? –Sería difícil. No tengo idea de cuánto se paga acá porque siempre trabajé para editoriales de afuera. –¿Qué es lo que más valora la industria internacional del cómic de un profesional latinoamericano? –Los latinoamericanos tenemos mucha historia y una cultura historietística importante. Los argentinos tenemos buena narración, un excelente manejo del color en blanco y negro. Los americanos se copian mucho entre ellos, pero el europeo es muy creativo. Estos se parecen más a nosotros en cuanto a la creatividad. –¿Los editores norteamericanos son más o menos exigentes que los europeos? –Son más exigentes pero también son más comunicativos, te dicen lo que piensan, podés planear cosas juntos; por ahí me piden más cambios, pero muchos son buenos. Los europeos que me tocaron a mí son cero exigentes, te cambian muy pocas cosas y no son tan comunicativos. –¿Cuáles son las claves para estar en sintonía con un editor? –Escuchar lo que dice, generalmente saben mucho porque están trabajando todo el tiempo con historietas. Hay que intentar hacer lo que te pide y de a poco ir metiendo lo que a uno le gusta. –¿Hacés lo que querés o te adaptás siempre a sus requerimientos? –A veces intento hacer lo que quiero. Otras veces leo la historia, todo lo que me dicen está bueno y hago lo que me piden. Pero si veo que no me gusta tanto o que se puede mejorar, intento meter algo mío. –¿Cuántas horas trabajás por día? –Generalmente ocho. A veces más y otras menos, depende de las ganas que tenga. No sirve esforzarme, porque si estoy cansado, sale feo y duro el dibujo. Trato de respetar mis tiempos creativos. –Si pudieras elegir, ¿dibujarías solamente o harías también guiones? –Dibujar es lo que más me gusta, me sale más natural. Me gustaría que en Argentina el cómic fuera tan popular como en Francia o Estados Unidos para poder escribir para acá. –¿Cuáles son los atributos que debería tener un profesional de la historieta? –Tener pasión, insistir y ser muy perseverante. Si querés hacer plata, no hagas cómic; hacé otra cosa. Lo importante es hacer lo que a uno le gusta. –¿Y si no tuvieras tus manos para dibujar? ¿Qué harías? –Sería director de cine. –¿Cuál fue la historieta que más te gustó hacer? – Small Gods , una historieta que hice para Estados Unidos. Me gustó porque experimentamos mucho, la historia era divertida y tenía la adrenalina de lo nuevo. –¿Y la que menos te gustó? –Una que no se publicó. Chopper , una historia de un motoquero sin cabeza que mataba a chicos que se drogaban. El guionista me hacía cambiar todo cada 10 segundos. Me sentí una marioneta, no un artista que hace un trabajo de colaboración. –Si te propusieran ridiculizar en un cómic a un presidente de una nación, ¿lo harías? –Sí, ningún problema. No sería un gran desafío. –¿Y a un líder religioso? –No, porque me parece que la cuestión religiosa es algo más seria que la política. A un religioso le puedo llegar a creer más que a un político. –Aunque te ofrecieran una buena paga, ¿qué cómic nunca harías? –Uno porno. –¿Qué te gustaría hacer en el futuro? –Me encantaría publicar en Argentina alguna historieta mía y dibujar Superman, porque todavía no lo hice profesionalmente. Este fue el primer cómic que leí y me encanta eso de volar y de los valores solidarios que transmite.

